Poesía / Prosa poética – Bachillerato

MI VERSO PROTESTA

Autora: Monica Guaman Castro

Calles llenas en cada esquina,
nada de sonrisas coloridas que ver.
Penas de muerte de por vida,
ideas tontas en papel.

La lucha por los muy valiosos ideales,
las muertes que ellos no ven.
Una cara bonita y mil excusas banales,
un dolor que ni de broma creen.

Lágrimas inocentes no valen un centavo,
para ellos solo está el dinero.
Demonios son de estos esclavos,
y ni al caso mencionar el cero.

Vías largas pintadas de rojo,
por el gigante orgullo de esa gente.
Queremos ojo por ojo,
aunque según ellos somos delincuentes.

Tratados como animales,
los que defienden la justicia.
Mirándolos como salvajes,
eso sí que les causa risa.

Madres gritando con pena,
nadie puede entender por qué,
su hijo está en la escena,
Y lo mataron por su bien.

La furia floreciendo,
la impotencia que causa ver.
No mires lo que hacen,
solo quieren hacerte temer

Esta vida tan ambiciosa,
queriendo acabarse antes.
Lo ves es como una prosa,
llena de palabras que titubeé antes.

Vas a contemplar el sol de nuevo,
ese maravilloso amarillo brillante.
Puedes tener los abrazos aparte,
y la brisa de un día ajeno.

Esto aún es muy complejo,
sé que tiene tantos peros.
Solo mira hacia lo lejos,
ya no encuentras tantos duelos.

No pierdas la esperanza,
tu aun estas aquí.
Es lo último que se pierde,
y vamos sueña sin un fin.

Este verso ha terminado,
tengo mucho que escribir,
seguramente demasiado alargado,
Para las reglas a seguir.

Atardecer

Autora: Jessica Chicaiza Ramírez

Mirar el cielo azul incendiándose poco a poco,
sentir una satisfacción, al ver tanta belleza
que se refleja en ese hermoso cielo,
solo viéndolo transmite perfección y grandeza.

Querer estar para siempre en ese momento,
tan mágico como un cuento de fantasía,
quizás mucho más maravilloso que eso,
aunque solo dure pocos minutos al día.

Sacar ilustraciones perfectas del magnífico atardecer,
es el único recuerdo que nos queda en este día;
el siguiente será uno completamente diferente
y tan único como siempre lo ha sido realmente.

Este atardecer genera alegría y tranquilidad,
con tan solo ver sus bellos colores de fuego
que genera inspiración para crear maravillas;
esculturas, pinturas, literatura o bellas melodías.

El último minuto de esta hermosa tarde,
el último libro que leo con la luz brillante;
el ultimo rayito de sol que toca mi ventana,
y que ilumina y da brillo a mis ojos.
Las flores sienten tanta melancolía y dolor
al ver que su amado sol ya va a partir;
y los pajaritos cansados ya van a dormir,
el frio ya se empieza a sentir a nuestro alrededor.

Como todos los espectáculos que hemos visto,
este cielo ardiente ya debe terminarse;
la noche ya debe comenzar a presentarse,
y que esta pueda cumplir su rol que está escrito.

Ha llegado la hora ya se va la luz radiante del sol,
tristemente ya ha terminado su rol,
ahora todo el cielo comienza a llenarse de unas incontables
lucecitas brillantes acompañadas de un fondo de oscuridad sin límites.

DEFINICIÓN DE AMOR

Autora: Johanna Rea

El amor, un sentimiento fugaz
Algo que llega pero enseguida se va
Tratamos de retenerlo pero no se quiere quedar

Y sin insistir lo dejamos marchar
El amor, algo que no solo se da entre dos
Surge entre uno o entre muchos
Surge dentro de mí y dentro de todos
Aunque a veces no lo veamos

Es una palabra muy corta
Pero demuestra tanto
Demuestra que aunque la vida a veces mal se porta
El amor supera al llanto

Entonces comprendo que el amor
Es un sentimiento que nace del corazón
Cuando no lo sentimos llegar el dolor
Que nos pone en un rincón

Tú y yo sentimos amor constante
Nos amamos poco y también bastante
Sé que a veces no te lo hago saber
Pero en el fondo tú me sabes entender

Amor, solo amor es lo que tengo
Creerás que es poco pero
Cuando te lo doy me pongo contento

Sé que este amor llegara lejos
Porque juntos lo empujaremos
Y así lo que hemos construido
Con nuestro amor jamás será destruido

Recuerdos

Autora: Fernanda Cedillo Cáceres

La pequeña mariposa que se asienta en mi mano,
tan hermosa como el cielo anaranjado,
ella, vuela libre por doquier;
sin preocupaciones que la hagan estremecer.

Tal cual, como ella… yo quisiera volar,
y juntas… libres, el mundo atravesar.
solo ella y yo, en la monocromática realidad,
a la par creamos recuerdos
que se proyectan en mi mente sin parar.

La calma que se manifiesta en mí,
es como un sentimiento de felicidad;
tengo miedo de que vueles lejos,
y todo lo construido… se llegase a derrumbar.

Veo como te desvaneces en la oscuridad,
lo trato de evitar, pero… solo se fallar;
pensé… que te quedarías conmigo siempre,
no quise aceptar la realidad.

Tan débil me encuentro, que solo puedo recordar
cada momento de calma y tranquilidad,
aquellos recuerdos, como castillos de arena,
como espejismos, en mi mente se atraviesan,

Me acostumbre tanto a ti,
que no puedo dejarte ir;
Aquellos lugares maravillosos a los que fuimos,
Sin ti… se sienten vacíos.

Me siento perdida en los caminos que recorrimos,
todo parece desconocido y aburrido,
la libertad que sentía contigo… se ha desvanecido,
ahora solo en mis recuerdos te veo… en ellos, volando te encuentro.

Crecer

Autora: Ana Tenezaca

De repente, sin previo aviso despiertas.
Para entonces, no conocías lo que significaba tener el corazón vuelto nada.
No sentías el asfixiante nudo en la garganta todo el tiempo.
No sentías la incesante presión que ahora corroe tu mente.
No sentías el grávido peso de cadenas sobre tus hombros.
Hasta entonces, todo se curaba con una bandita.

Cuando tu hostil mente te vuelve cenizas.
Cuando te crees desierto incluso rodeado de centenares.
Cuando finges para encajar, cuando ya nada te mueve ni estremece.
Cuando el miedo te inmoviliza.

Entonces entiendes que creciste, que las cosas ya no son tan fáciles.
Que en lugar de dolerte un raspón en la rodilla te duele el alma.
Y que esta vez, ninguna bandita podrá cubrir el vasto dolor que albergas dentro.

EL AUGURIO DE SUS PENAS

Autora: Araceli Orbe

Pobre de ella, pobre su blando corazón que sin darse cuenta llegó a un mundo donde la soledad ha devorado a todos; donde su corazón se debilita con cada negra salpicadura que surge del hoyo en el que transita, aquella tristeza melancólica, donde la cura de aquella soledad desesperante es el intentar dar un gran salto de autenticidad y de ello dependerá tomar la valiente decisión de emprender el vuelo a un mundo diferente donde las penas y el dolor desaparecen y el resentimiento de aquel corazón se evapora por la calidez que esta nueva vida emana; pero al primer intento como fuego apabullante arremeten sus semejantes prestos a quebrar sus alas y mantenerla sumergida en aquella soledad que endurecen su corazón y debilitan su cuerpo con cada día que se sumerge en ese solitario mundo.

Quiero

Autor: Juan Carlos Arias

Quiero ser el poeta destacado de un grupo de destacados,
sentir el sabor de la victoria sin olvidar a mi amiga la derrota,
quiero poder escribir sin necesidad de inspiración,
poder ver belleza en tu dolor, en tu desesperación.

Quiero poder tener el cabello tan largo como mis ideas,
sentir las resbaladizas palabras de una mente que no me acepta,
quiero poder besar al amor de mi vida en los labios,
pensando en todo el caos divino detrás de nuestro encanto.

Quiero que mi maestro sea mi padre y mi padre mi maestro,
no cortar el cordón umbilical que de palabras se formó con el tiempo,
quiero volver a escuchar la risa de la anciana tras las plantas,
ver el fruto de su corazón y juventud que reencarna.

Quiero amarte hasta que mi dolor sea el del colombiano,
el venezolano, el ecuatoriano, el latinoamericano, el humano,
quiero ser el recuerdo turístico de un paisaje abstracto,
ser incomprensible en el normal pero brillante en el romántico.

Quiero poder bailar al compás de un 10 encantado, no de un 0 atrapado,
sentir el aliento orgulloso de mis raíces y ramas frutales,
quiero poder cumplir las expectativas de los dioses,
en la sala de guerra, en la de descanso y en la tumba misma.

Quiero ser el todo que mencionas cuando soy nada,
quiero ser la cría rápida dócil e inteligente de la manada,
quiero renacer de este cuerpo lleno de podredumbre,
quiero ser el fénix que queme el querer y su costumbre.

LO QUE TÚ, CAUSAS

Autor: Pablo Reinozo Cabrera

Te espero cuando el sol se esconda en la oscuridad.
Y sentir tus rayos de luz en mi pecho.
Acariciar tu rostro de rubí con mis manos de gitano,
Sentirte entre mis sueños junto a la alborada
Sé que no pasará, sé que no llegarás, tú ya no estás.
Pierdo las esperanzas, mi corazón comienza a llorar.
Anhelo que sueñas con mi amor que aún me piensas
Pero no te lo atreves a decirlo mi amor.

Sé que soy un idiota en esperarte, pues sé que no llegarás
Solo quiero recordarte en esas noches del cielo estrellado,
Me dueles en el aire, mi corazón oprimido
Mis ojos llenos de lágrimas y una tristeza me embargan
Ahora todo está claro; quedé sin tu presencia, sin tu aroma.

Lejos queda el recuerdo de los dos, los momentos más hermosos de mi vida
Los días felices que compartimos me queda tu rostro marcado en mis recuerdos,
Mi corazón en pedazos, sabiendo que mi hermoso sueño muere dentro de mí
Por eso adiós, para siempre, mi vida.

LA LUZ DE MI ALMA

Autora: Danna Quiguango

Si acaso el alma tuviera alas,
despega de la habitación hacia un espacio exterior,
donde cerrando los ojos,
todo tenga un mismo color,
donde no existe la injusticia,
donde vives y la existencia es un sueño,
donde acaba el camino de la noche,
ahí en el alba,
empieza la luz,
la luz que ilumina el camino,
con su resplandor divino.

Esperando que todo cese,
tu alma sigue en espera,
después de ese incidente,
todo será una simple era.

Sin embargo, espero la noche,
la noche con ese crudo frio
que me cubra todas las entrañas
que alguna vez fue emitido.

Pensando durante la noche,
pensando durante el día,
algún momento especial
para decirte que serás mía.

Volará alto por las noches
para evitar el dolor
de aquel amargo derroche
que apareció en su corazón.

Con el alma en pedazos,
y con sueños no cumplidos
vuela alto, muy alto
para no ser destruído.

Un virus letal

Autora: Mayerli Pérez

Ahora mi mundo son solo cuatro paredes
compañeras de este cruel destino y testigos
de un alma llena de dolor.

Pensamientos que me obligan a sentarme en
en un cuarto solitaria encadenada de pies a cabeza,
el miedo se apodera de mi cuerpo
y aumenta mi temor.

Con la mano en el pecho y sin rumbo cierto el espanto
que me inunda de sufrir por la vida
y amanecer muerta.

Un mundo tan vacío que solo escucho caer la hoja
del árbol.

Un asesino que pasa por mi puerta sin ruido alguno
que se ha llevado mi juventud ya marchita.
Recuerdos que se apoderan de mi pensamiento
y que me causan sufrimiento.

El recuerdo de un pasado esplendoroso
y lleno de alegría.

Recuerdos tormentosos de perder un ser amado
ver como se queda en una tumba oscura y fría
saber que se ha ido y jamás volverá.

Lo único que te queda es dar la espalda al dolor
y seguir tu camino con una sonrisa en el rostro
pero con una herida en el corazón.

El final de un inicio

Autor: José Gutama

Musa de almas blancas te veo aparecer
Te espero sentado como un padre que espera a su hijo nacer
Destrozando y masacrando a flores y niños por igual
Lo liberan de tu vientre, ¡Malditos templos del mal!
Mientras caminas hacia mí, recuerdo tiempos pasados
Atardeceres, noches llenas, cálidos anhelos apagados
bajo el ventanal el brillo de tus ojos de oscurecido cobre
y los míos se encuentran ¡Oh! Míseros, vulgares, vida pobre
¡Mi hijo se ha ido¡ te beso, ya no eres ni soy el mismo
cobardes aceptamos este nuevo inicio
Pero llenaste tu mente de su nombre y tus palpitares de su ser
Y yo te esperaba sentado como un padre que quiere ver a su hijo crecer
Es tiempo de recoger los recuerdos que nos hagan volver
En donde ya no pueda escuchar el murmullo de mi mundo en llamas.
Bañarnos en lágrimas, limpiar nuestras almas
¿Podré volver a invitarte un café y hablarte de mis sentimientos?
¿Podré volver a tocarte y poseerte sin arrepentimiento?
¿Y tú podrás juntar tus pedazos y olvidar nuestro error?
Qué mejor que tu mirada para limpiar mi dolor
Y así buscaremos en el viento el perdón de Dios
Y ya no habrá soledad, el hastío desaparecerá
Que sigas en la eternidad hijo mío será mi anhelo
Necesitaré tu mano para levantarme, tú sabes ello
Para mí, en esta historia, ya no habrá final feliz
Aunque sabré que para ti es un inicio de lo más bello.

Retrato de Carcelén

Autor: Francis Rocha Pesántez

En lo alto del valle se vislumbran
cándidas montañas de piel.
A sus faldas reposa
una doble cordillera rosa
que en los temblores
la tierra resuena al compás de:
“an0” y, cuando sus pupilas enfrentan
mañanas on fair de un sol Saulesco,
la cordillera retumba,
con ansias de parábolas
dibujadas por ladrillos
que impactan contra aquel lampiño.
Y aunque sus playas
no han disfrutado de una
azucarada noche
sigue manteniendo la fe
en que esos cuentos chinos
lleguen a manifestarse
cerca de su capital.

La sinfonía de los condenados
E’demonía/Mateo Morales

A lo lejos, muy a lo lejos…
Al borde del portón ensueño.
Melodía grabe en tónicas negras,
Resuena incesante en el lugar.

Sinceros cuerpos etéreos quedan perplejos,
De lo que en vida se apreciaría en sueño.
Cual constructo, constante tejido en hebras
Que en compases retumban a orillas de mar.

Playas negras, bifurcadas
Por conocimiento prohibido.
Aguas rojas, turbulentas,
Amalgama sangre y sal.

Esperanzas condenadas
A perpetuo dolor sentido,
De exánimes marchas lentas
Berreantes sinfonías del mal.

Movimientos ofuscados.
Belleza de sol negro,
Corroedor de ánimas en clamor.

¡Es el canto de los condenados!
Movimiento al cual integro.
Infierno limitado al desasosiego de amor.

¡Oh, hecatombe apocalíptica de salma!
Voraz destructor de cuerpo, mente y alma.
Dime si este es el fin último del poeta y su palma,
Tras extenuante vida de exhalante aliento alba.

Temerosa Josefina

Autora: Daysi Gomez Aguilar

Resuena el fluido que baja del cielo
Y se concentra en su rio.
¡Oh, con que firmeza,
golpea todo lo que en su paso atraviesa!

Cuan esplendorosa naturaleza
llena de real belleza,
¿Por qué hacer esto a mi cabeza?
Ahora mi conciencia esta desecha.

De repente gritos de angustia invade el momento,
Pequeños seres elocuentes
gritan sigilosamente
con la ignorancia que invade su mente.

Como pajaritos abandonados;
Indefensos, aterrados y angustiados,
¡Qué triste suceso,
que su clamor no sea escuchado!

Ya su pensar invade su juicio;
Desesperación y aflicción.
No encuentra consolación,
para tan lamentable situación.

Temerosos de su existencia,
Perdiendo su paciencia,
Añoran que la ciencia
Explique qué ha pasado en esta vivencia.

Ya los frutos de su cosecha están marchitos,
hundidos en el lecho de la impotencia,
enterrados en la conciencia,
que fue engañada de excesiva impaciencia.

Lamentablemente, ya algunos no tienen la fuerza
ya se encuentran sumergidos de pies a cabeza;
dando su último suspiro,
otros angustiados solo ven el vacío.

Ya todo está perdido
hasta el ser más querido
Con aquel mi fe, se ha hundido
Josefina, has auxiliado a mi último desafío.

Pasado

Autor: José Cordero

En la oscuridad de grandes pasillos
Donde me pierdo fácilmente
Tengo los mismos miedos
Que atormentan mi débil mente

Perdido en mí
Te encuentro a ti
Perdido en ti
Me alejo de mí

Río para evitar la miseria
Pero cada día me sumerjo más en ella
Busco en los mismos recuerdos
Y encuentro los mismos sentimientos

Me he quedado en el pasado
Como agua me he estancado
Ahogado en melancolía
Suplico que acabe esta agonía

Sentado viendo el atardecer
Con un eterno miedo de envejecer
Pues sigo viviendo en mi niñez
Y no quiero dejar de retroceder

Las noches son un calvario
El silencio y la soledad me están acabando
Ya no lucho contra mis miedos
Ahora vivo sumergido en ellos

Parece una obra de teatro
Donde fingimos desinterés
Mas siempre estás en mi mente
¿Cómo me hice tan dependiente?

Viendo imágenes de lo que nunca fue
Y tratando de buscar un porqué
Sintiendo el odio que me causa amar
Y el amor que me lleva a odiar

Estancado, gastado y olvidado
No puedo creer que esta historia ha acabado
Solo me queda cerrar los ojos
Y escuchar tu voz en dulces tonos

Te despertaré

Autor: Pedro Andrés Jurado

Te despertaré a la mitad de la madrugada
te citaré versos
Tan solo tú y yo encima de tu cama
Con prosa y elegancia
con tu sonrisa y mi mirada.

Te despertaré a la mitad de la madrugada
te contare cuentos
infantiles o de drama
No pienses en despertar por la mañana
disfruta que estamos juntos
entre tu pelo y mi cara.

Te despertaré a la mitad de la madrugada
te cantaré con desafinación y ganas
tú canción favorita,
deléitame
acompáñame en voz baja.

Te despertaré a la mitad de la madrugada
te pediré un abrazo
no me lo niegues
sí lo hago es porque me hace falta.

Te despertaré a la mitad de la madrugada
besare tu mejilla
te admirare con poca luz
encontrare en tus ojos las verdaderas constelaciones
serán tus pecas el conjunto de estrellas que me deleiten día y noche.

Si no te despierto a la mitad de la madrugada
será que he perdido la vida
o estoy inmerso en el dilema de si te ves más hermosa despierta o dormida.

NORMAL

Autora: Emily Siguencia Tapia

Era verme en tus ojos
saludando cada nueva locura
que se nos podía ocurrir
en el recreo, entre bromas y sonrisas.

Pensar por momentos
¿cómo sería la vida en otros mundos? si existiera
y dudar ¿podríamos encajar?
Soñar entre fórmulas químicas
que el amor es un átomo al que servimos de electrones…
Y ahí ,de pronto, el reloj aprisiona al tiempo,
más lento desde la 1pm,
pues alarga nuestro receso.

Hoy, normal es sentirnos en una realidad
que nos sueña, porque nunca la pensamos.
¿Hay vida en nuestras vidas?
Aún no podemos acoplarnos
…sigo esperando y contando el tiempo
desde la 1pm del 12 marzo 2020
para encontrarte nuevamente y
esta vez fantasear, en el compuesto que responda
¿si habitantes de otro mundo se quedarían aquí, ahora?

PRIMERA PLANA

Autora: Dana Ñauta Chapa

Y a pesar de todo, yo era esa pequeña que emanaba luz,
era fuerza e inspiración porque me atreví a serlo.
De repente esa niña se convirtió en promesa
que comenzaba a flotar.

Sentía que la luna me sonreía, pero
escondía un secreto detrás de la ventana,
entre el reflejo de la carretera
que dialoga con motores, apresurados por llegar…

El temor tocó mi puerta y no me dejó en paz,
yo me decía:
quiero ser libre y poder volar.

Resistí para no desalentarme,
y ahora solo miro esa promesa
desfallecer entre las manos de quien dijo amarme más…

La noticia de mi ausencia, en esta sociedad oscura,
se hace más fuerte con los comentarios en redes:
“Debe haberse vestido provocativa”
“Las chicas de casa no salen solas”
“En qué pasos andaría”

La luna incrédula me alumbra,
escuchó mi último deseo:
no busquen mi cuerpo,
busquen empatía y practíquenla, para que un día
la fraternidad sea la que esté en primera plana
desenredando a la indolencia.

Hoy te soñé…

Autor: Juan Abad García

En un pulcro arrebato por el deseo de tu presencia
en la desdicha de confundir lo inconfundible
sumiéndome en la perpetua marcha de mi inconsciencia
era esa la lírica de la rima de nuestra esencia
que en un despertar revelaría mis más mundanos deseos.

Hoy te soñé…
como carne servida en la mesa de mi eternidad
como una maldita rima repitiéndose a lo largo de un poema
de la misma manera que hice ayer de la misma manera que haré mañana.

Y así es como el ciclo comienza
desterrando mi descansar
haciéndome bailar las tónicas de nuestra canción
agudizando mi oído a tu voz
llevando mi imaginación hasta tu habitación.

Exótico, erótico, antiético… ilícito
tu danza, tu bella y dulce expresión.
Tu entero símil de tierna belleza
al alcance de efectuar mi último rito.

Como el decir adiós
incitar al mundo a traerme tu voluntad
deleitada a mis pies y soñando
anonadada por la impresión que un simple sueño
podría causar
fría hasta los huesos
enterrada en el más recóndito sitio de mi cabeza.

Al tener tu recuerdo en mi cabeza
al poseer la simple silueta que alejaron de mí,
tu aroma, tu textura como si probara tu recuerdo
puedo sentirlo y decirte eres mi dulce sueño.

No quiero caer

Autora: Maria Alvarado Toral

Todo empezó con un saludo que me situó al filo del barranco.
Cada palabra, cada gesto, cada anécdota compartida,
hacen que inevitablemente me sienta tentada a acercarme cada vez más.

Tengo curiosidad,
las mariposas de mi estómago me invitan a dejar mis miedos y saltar,
me invitan a descubrir el “extraordinario mundo” que se encuentra al otro lado.
Me acerco un poco más para observar el interior de la enorme grieta.

Todo está oscuro, no se ve nada,
¿estarán mintiendo las mariposas?
Entonces la duda se hace presente
–huye aléjate lo más rápido que puedas- me dicen.
En mi inútil esfuerzo por intentar escapar aparece esa sonrisa,
esa sonrisa capaz de derretir el mundo bajo mis pies.

Doy un paso en falso y siento que todo mi cuerpo se encuentra en un horrible vacío,
mientras estoy cayendo empiezo a llorar,
la duda se ríe de mí, me humilla.

Las mariposas están más alteradas que nunca,
hablan todas a la vez, no entiendo nada.
En mi mente existe un único pensamiento.
-ya no hay marcha atrás, no quiero caer-.

Existir

Autora: Melanie Guambaña Martínez

Cuando llegue el día en que decidas venir a buscarme,
No habrá nada en mi alma que maldiga tú nombre,
Aunque no se si siquiera tenga palabras que dedicarte
Porque tú imagen es como el mismo orbe

Tampoco tendré la osadía de juzgar tu proceder
Porque es lo único que conozco de ti
Y quiero que en mi mente deje de yacer
El misterio de tú existencia ya que me niego a admitir

Que eres el autor de una obra de profundo desasosiego
Así que no te extrañes si cuando te vea rompo en llanto
Porque son las lágrimas que nacen de mi corazón,
Un corazón que sin conocerte ya te extraña tanto

Que solo quiere liberarse del dolor que jamás pensó que apresaría,
Que es provocado por la dualidad de tu existencia
A pesar de que prefieras ignorar la mía
Y que eso me haga creer en ti con persistencia

Porque cada que miro el hermoso cielo estrellado
Imagino que también estas apreciando su perfección
Como si estuvieras a mi lado
O alguna parte del mundo esperando protección

No es importante la hora ni el lugar de tu bienvenida
Porque solo convienen cuando hay que perder
Aun si es durante mi último aliento de mi vida,
estaré en paz si resuelvo todo lo que he desconocido

JILGUERILLO

Autora: Verónica Arbito Perugachi

Jilguerillo de agua dulce ¿Por qué has aprendido a nadar?
Si en tus patas no hay aletas y tu cola es de nopal
Jilguerillo, Jilguerillo ¿Por qué has intentado nadar?
Si tu anhelo no es correcto y la mar no va a tu par

Jilguerillo de agua dulce, no de nube de algodón
Tus patitas se adormecen y ya pierdes tu calor
Jilguerillo, triste vas, sin tus patas al nadar
Ya tus alas son escombros y muy pronto se tajarán

¿Jilguerillo porque lloras? ¿No querías aprender?
Esta agua es muy turbia ya debías comprender
Jilguerillo vas fallando, a cada paso vas al mar
Y tu madre no comprende los distintos de tu andar

Jilguerillo te lo han dicho, de volar haz de aprender
Sin embargo, preferiste en el agua fallecer
Jilguerillo lo intentas y tu madre te lloró
Pero nada llega antes sin un poco de dolor

Jilguerillo de agua dulce ¿Por qué has aprendido a nadar?
Cada pluma derrotada en el paso a fallar
Jilguerillo lo lloraste y tu muerte es solución
El azul de tus bellos ojos, nunca más me iluminó

Atado a la sombra de un árbol
Autora: Tiffany Vidal

En silencio dentro de un bosque miro la libertad y la resistencia de las mariposas, días de lluvia
vienen por mí y no me da tiempo de escapar, trato de cubrirme con las hojas de los árboles, pero
siento que no es suficiente. Las mejores noches son las que están sin estrellas porque ahí es
cuando caminas por instinto y si caes tienes más probabilidad de levantarte porque la sombra de
un árbol no se ve en la oscuridad.

Desperté de mis pesadillas y no quiero dormir, veo que hay cosas de las que uno no puede
separarse, espero no borrar mi pasado porque mi imperfección no me dejaría conformarme con
nada, espero siempre recordarlos para ser feliz y así poder ver mi fuerza, mi firmeza y mi
libranza al haber finalizado mi guerra, sonreír aliviada de mi logro y recordar con los que reí,
con los que lloré y a los que perdoné.

El pasado es confirmado, el futuro es limitado y el presente es abonado con pensamientos que
salen de tu imaginación y que se convierten en tus miedos, abonas tu bosque con
preocupaciones que aún ni llegan. Se libre porque en cada respiro sueltas una esperanza, siéntete
orgulloso de ser la persona que saca sus pies estancados de la arena y no el que solo siente las
olas del mar, no te hagas amigo de la soledad. Si sientes que no puedes desatarte de la sombra
del árbol es mejor que cortes el árbol de raíz.

Misericordia

Autor: Josué Carpio

Paso a paso, sus zapatos se volvían cada vez más pesados. Las paredes blancas pulcras hacían juego con el piso, que era de un color gris. No tenía explicación del porqué lo estaban acompañando diez hombres, si él no tenía intención de huir. El pasillo era inesperadamente más largo de lo que imaginaba, creía haber caminado al menos un kilómetro

Al llegar a la alta puerta de hierro, su mente se repletó de preguntas que no habían pasado por aquel lugar hace un instante, preguntas sin respuestas, preguntas que se volvieron miedo. Se encontró con una audiencia. Veinticinco personas muy bien arregladas para la ocasión.

No encontró ningún defecto, ninguna mancha, ningún cabello fuera de lugar. Sintió envidia porque se imaginó lo que él podría haber llegado a ser, aunque no le pareció correcto guardar espacio a sentimientos negativos, mientras estaba prácticamente llamando a la puerta al Señor.

Confundido en sus pensamientos, no se percató del instante en el que tomó asiento. Logró distinguir vagamente las palabras de un hombre alto e inexpresivo. Su trance fue interrumpido en el momento que un objeto áspero y mojado se posó sobre su cabeza. Las gotas resbalaron discretamente por su frente y mejillas. No lograba ponerse de pie; y francamente no tenía ganas de averiguar el motivo. Aquel individuo lánguido volvió a hablar, y esta vez lo pudo escuchar:
—Que Dios se apiade de su alma—.
La frase le dio esperanza, pero dejó de mentirse así mismo.

LAS SÚPLICAS QUE NADIE ESCUCHÓ

Autora: Karla Oleas

Sentenciados seremos todos
al final de nuestras vidas.
Después de raer nuestro cuerpo
y desgastar nuestra saliva,
en gritos de ayuda.
Arrodillados con súplicas.

“Por favor” decían, personas de color,
a un policía que mataba con aversión.
“Por favor” pedían, personas inocentes,
que salvaran sus vidas a militares inconscientes.
“Por favor”gritaban, mujeres a un abusador,
que las dejara libres y sin ningún roce entre los dos.

“Por favor”, “Por favor”,“Por favor”
Se escuchó esta frase cada vez.
Pero cerraron sus oídos y los dejaron caer.
La esperanza se consumía
entre injusticias y opresión,
“Por favor”, “Por favor”,“Por favor”
fueron las súplicas que nadie escuchó.

Sin dejar lágrimas

Autor: León Álvarez David

Seré el vagabundo sin nombre, el migrante desubicado, o el perro despreciado. Cual si fuera un cometa llegué y de igual manera me marcho. No llevo equipaje; solo mi oscuro pasado. El gran Eneas y el astuto Ulises me personificaron antes de nacer. Soy atalaya maldecida. Mil cosas he perdido y otras me arrebataron. Seré el recuerdo que en coma inducido permanece bajo la densa telaraña del tiempo. Desapareceré sin dejar rastro, mi rostro se fusionará con el cemento de la ciudad, mi voz se opacará entre las sirenas y el ruidoso trajinar. Desaparezco, sin dejar lágrimas.

Palabras de un anhelo

Autora: Sofía Iglesias

Y es que se sabe que la tristeza es máxima cuando los ojos esconden lágrimas, cuando un alma destrozada busca su alivio en el ruido del silencio, la soledad y el olvido.

Y es que la esperanza es lo más difícil de mantener en pie y, probablemente, lo primero que se pierde.

El corazón se ahoga con el propio aliento retenido.

Las palabras sobran al oído y escasean para expresar el sentimiento de una llama devorante en el vacío propio de las entrañas.

La ausencia de ruido envuelve y los sentidos a flor de piel gritan en sinfonías de desesperación y sofocan a la mente.

Mi cuerpo se desploma ante una posible derrota. Y es que está pendiendo únicamente de la luz destellante de sus ojos.

Cada noche duermo soñando para no callar mis latidos y para encontrar el sentido de la repentina sonrisa que aparece entre mis labios.

Placebo

Autora: Martina Jara

He despertado un día más:
la almohada sobre mi cara
y las cobijas enredadas.
Otro día que mis ojos se pierden
y mis manos se resbalan.
He tomado mis dulces,
esos que vuelven de colores la casa;
a veces, simplemente, quisiera dejar caer la tormenta,
pero la sequía se ha vuelto eterna.

Mi doctora dice:
“Si no has llorado, es que los dulces funcionan”.
Me siento a degustar su agrio sabor.
¿Entonces soy feliz ya?
Mi felicidad viene en caja,
mis sonrisas en químicos
y mi vida se va con las palabras.

Relatividades

Autor: Martín Villavicencio

De frente ante la vida y la muerte
separadas por una delgada línea roja
espera madame La mort
para taladrar con violencia sueños y esperanzas

Debilitadas en los afectos, las cartografías seriales
se suscitan unas a otras
y como una gran pantalla colocada
en el frontis de una catedral del mundo de los Andes
aparecen, uno a uno, los rostros de aquellos
que se adelantan en la travesía hacia el infinito

Y quienes no cruzan esa delgada línea roja
se arrinconan en las esquinas de su existencia
para mirar con desasosiego que
la travesía vital ha sido vulnerada
por virus genéticos que se han escapado
del alma y de la cabeza de genios y biólogos
para producir extraños cuadros
forjados con lágrimas, terror y sangre

¿Será que la palabra y sus poderes
podrá en un futuro, no muy lejano,
convocar otros paisajes?

Que nos alejen de la muerte
que invoquen a Ilitia para dar vida
que exhorten a deidades magistrales
para que cobijen al hombre desde los indómitos
y remotos confines de la Tierra.

Rubik

Autor: Juan José Vásquez

Nunca más me miraste
y mis ojos
nunca más
te volvieron a buscar
pero tu recuerdo
vive incrustado en mi memoria
aferrándose
con todas sus fuerzas
a mis ventrículos cerebrales
destruyendo todo a su paso
como kamikaze cabreado
drenan mis venas
del delicioso néctar de tu veneno
que me pone
los huesos de hielo
y los nervios sobre el fuego
siempre busco salidas
pero solo consigo
la automutilación
para sanarme
es bastante efectiva
soy un fantasma
desorbitado
dentro de un cubo Rubik
bastante civilizado.

Hacia la luna

Autor: Bryan Silva

Amelia González, por razones de tristezas no ahogadas de forma sensata, ruego a los sentimientos, un apoyo audaz, para que al escribir no se ausenten con tu imagen en mí. La independencia suele ser un camino fácil para encontrar la mendiguez si no se tiene el coraje suficiente de avanzar. El cáliz del arte, puede ser bueno en estos momentos, pero me alejo a su consumo en el sendero de esta nota… ¡No puedo, no puedo! ¡Amelia! ¡Mi Amelia! ¡Es impensable que ya no estés! Hoy, prosaicamente, te pensé, Amelia mía, pero, ¿cómo te recuerdo si ya no estás conmigo? Bailas entre llantos, reflejos irresponsables de algo tan cínico como el charco de tus ojos ciegos; esa causa abandonada, que me hace desvanecer en la nuez de tu piel. Paso ahora entre ti y tú, ¿adónde has ido? ¿Cómo te confieso mi amor, si ya nada puedes entender? Esta lágrima, mía, será endeble, si la guardas como monedas de mendigo. ¡Espero no te despidas de esto tan pronto recibirlo! ¡Oh, pues allá mismo voy! ¡Luna de mi averno, si esto pasa: de qué me sirve saber amar! La culpa ha sido mía. Lloro, pero no a causa de palabras agonizantes como estas, tiradas, y desperdiciadas como hilos rojos; lloro, porque sencillamente eso me hace apreciar la felicidad. ¡Que Dios escriba lo que no ha podido con pluma y pensamientos mis tragedias! ¿Y qué siento? ¡Ah, qué vulgar se vuelve todo cuando no amas como la primera vez!

Dama de la justicia

Autor: Darwin Moreno Ruilova

Dorados cabellos porte sin igual
Réquiem de la justicia
Réquiem de la verdad
Amad a mi alma justiciera que busca sinceridad
En el oscuro bosque de un ser llamado sociedad
Atado de valor
Busco la soledad
Pero llega una bella dama
Que sacia a la soledad
Es mi dama de la justicia
Es mi dama estelar
Libra fieras batallas con la espada de la piedad
Balanza de los sueños
Escudo protector cubre
Con tu manto a mi lindo Ecuador
Justicia divina, justicia mortal,
Que al hombre guía por la senda
De la paz,
Y haced al alma mía,
Esclavo tuyo de la verdad,
Que luche en el inframundo,
Justificando a la hermandad,
Hermandad ecuatoriana,
Hermandad de solidaridad,
Es nuestra la soberana justicia,
Dueña del amar,
Dulce doncella que ama nuestra verdad
Se carcelera del malvado y luz de libertad,
Este es mi poema que clama libertad a una justicia viva,
A una justicia estelar,
Grita alma mía
Y ojos llorad,
Son tiernos los niños,
Que buscan un clamor,
Violencia exterminada
Por mi dama de amor,
Que busca consuelo,
En el llanto del dolor.
Se fortaleza en el camino
De la traición
Amante de la vida,
Dueña de mi corazón
Bella dama de la justicia
Encadéname por traidor,
Por sumarme a la violencia
Y al fuego del rencor,
Atado estoy en la penumbra gris del dolor,
Me despido de mi bella dama y de mi público la atención.

Gobierno Nuestro

Autor: Darwin Moreno Ruilova

Justicia que es la justicia
Hambre, miseria, y burguesía,
Colombia, Ecuador, Venezuela, Hiroshima,
Este es nuestro reino, pues aquí están los infiernos,
En la tentación caigo a diario,
No hay mañana alguna en la que no esté tentado en crear un mundo nuevo,
Un mundo justo, un mundo sin hambre, Ni pobreza
Justicia baja de tu trono
¿Cuál es tu reino?, ¿El Vaticano?,
¿La banca?, ¿La alta política?,
Nuestro reino es ruina y mentira
El pan nuestro de cada día son las violaciones,
La violencia de género, la pederastia, las dictaduras, el mal gobierno
El vino que tomamos el hambre, las guerreas,
Las injusticias
¡Maldita arrogancia!, ¡maldita mentira!
Niños que mueren, ancianos que fallecen,
Ojos cerrados, corazón sangriento,
Gobierno nuestro de todos nosotros,
Porque nos has abandonado,
Gobierno nuestro de todos nosotros,
Compras nuestra justicia con un manto de oro,
Justicia corrupta, justicia vendida,
Te vendes a cambio de mentiras,
Justicia negra, justicia indígena, justicia homosexual,
Porque nos has olvidado.
Gobierno nuestro de todos nosotros,
Porque mi público me ha abandonado.

MUJER VALIENTE

Autora: Verónica Guamán

Mujeres fuertes que todo lo pueden
luchadoras de la gran sociedad
ser humana del hogar,
luchas por una familia muy especial.

Giras como planeta cada día,
con tu esfuerzo y valentía,
brillas, brillas
sin cesar.

Hemos logrado ya mucho,
pero aún falta por recorrer,
algunas sufren violencia,
no las tratan como un ser.

Muchas no son respetadas
por su condición de mujer
y aunque cada dama no es perfecta
Siempre hay que amarlas como un ser.

Todos tenemos derecho
a vivir en armonía y paz
unamos entonces nuestras fuerzas
ante toda crueldad.

Las mujeres somos muy importantes
en los diferentes roles a realizar,
¡Atrévete!, ¡sé valiente!
Y ¡sé libre!
sin que nada te llegue a atormentar.

¿ Qué nos quedará...?

Autor: Leandro Gallegos Sares

Los chicos de esta era,
se visten ahora como quiera
toman pantalón, gorra y guayabera
para salir a lugar cualquiera.

Caminando van con prosa ligera,
llevando la vida pasajera,
solo prestando atención lisonjera
para que otro like apareciera.

Qué pensamientos pueden divagar
en una mente sin alimentar
de cosas buenas y santa paz,
atrapada en la realidad virtual
mal utilizada para solo jugar.

Dónde quedaron García Márquez y Neruda,
grandes célebres de la humanidad
que leyeron a esta edad,
nuestros padres hasta la madrugada
imaginando cada paso y morada,
que describieron con letra enamorada.

Que hay de la actualidad,
que nos trajo esta enfermedad
que busca ser nueva normalidad
donde abunda dolor y adversidad,
llevándose la calma y tranquilidad
de vivir y morir con dignidad.

A todo esto…
¿Qué les quedará a nuestros niños?
cuando al cabo de unos años
vean desde lejos los daños
viviendo tal vez con extraños
porque sean han ido sus sueños.

¿Qué les quedará a nuestros adolescentes?
cuando al cabo de unos quimestres
lleguen a sitial de bachilleres
esperando oír, anhelo que prosperes.

Qué nos quedará a nosotros siendo agonía,
de abandonar esta vida con melancolía
pensando en los que se quedarían
transitando por la existencia trémula y vacía!

El joven migrante

Autora: Marjorie Vélez

Joven migrante, caminaste días
sin papeles ni documentos,
dejando atrás a tu padre y madre,
ellos rezaron con lágrimas
desde el día que te fuiste.

Has pasado el tren de la muerte
pero no ves a toda la gente
que te acompañó en el camino;
sientes nostalgia y alegría
pues llegaste al final.

Joven, ahora estás solo
en un país que no conoces,
tus padres están lejos
y ya no están para protegerte
como cuando eras niño.

Tu familia te ve en una pantalla,
tienes ganas de llorar y no puedes,
tu madre se ha quedado sin su hijo
y sabe que debe ser fuerte
para no preocuparte más.

Estás en tu nuevo trabajo,
parece que nada está mal
el sueldo que te pagan es mejor
pero sabes que debes ahorrar
para tu deuda y arriendo allá.

Empiezas a conocer el mar,
sientes la brisa de las olas,
recuerdas a tu familia y amigos,
salen lágrimas que van al suelo
pero ya no puedes abrazar a mamá.

Si la felicidad llega, que sea contigo

Autora: Andrea Navarro

La tranquilidad que siento al mirar el mar
también la siento en tus brazos,
los cosquilleos que me da la arena
los percibo cuando al oído me respiras,
una combinación de los dos
es la paz que necesita mi corazón.

Un laberinto de emociones, eso es la vida;
tengo que entender tus decisiones
pero ahora siento nostalgia,
no serás tú quien me dará felicidad
por eso la oscuridad me consume
y la tristeza se apodera de mí.

Quisiera preguntarte ¿tú qué harías?,
con tu fuerza seguro podrías salvarme
porque con tus ojos me iluminabas;
quiero que la felicidad llegue a mi vida
y si es contigo me sentiría mejor,
podría llegar al paraíso mirando tu sonrisa.

Ahora abrazo mis ganas de morir
Porque no puedo volver a estar contigo
y miro nuevamente al mar
mientras te imagino a mi lado;
me darías calma si estuvieras aquí;
feliz, así se sentiría mi corazón.

Pero esta noche es la última que te sueño,
debo olvidarte como tú lo hiciste conmigo;
si tú eres feliz dejándome ir
yo también merezco serlo
así que abrazaré mi tristeza
y en mi felicidad se convertirá.

Mi pequeño cuadro de soledad

Autora: Leslie Llangari

Suspiro, por dónde empezar, ya son varios meses que no veo a mis amigos, mi familia no me habla, ni si quiera mis pensamientos me acompañan.

Veo fijamente un cuadro en la pared de mi habitación, es una foto mía, en la que estoy sola, reflexiono y me digo a mi misma: siempre te has encerrado en un cuadro del que no puedes salir y nadie quiere entrar, toda mi vida ha estado encerrada en mi pequeño cuadro de soledad.

Vida

Autora: Marla Zumba

No había contemplado antes una imagen autentica de vida. La vida tiene forma humana como una mujer jovial que deslumbra solamente con una mirada. Tiene forma de cielo pues es atractiva, su azulejo cada día maravilla al mundo entero. Es como el sol resplandeciente, que, aunque se vea tan cerca a la vez esta tan lejos. La vida puede estar presente en tantas formas, colores, olores, pero jamás pierde su esencia.

Es aquella que por la mañana se ve iluminada en cada flor del jardín, que resplandece con su inmensa hermosura.

Hablar de vida es como hablar de un diccionario pues cada día, hay una palabra nueva.

Las palabras quedan cortas al expresar tanto encanto que puede tener una sola palabra, la vida expresa tanto primor que ni con la misma vida terminaría describiéndola.

La vida puede doler cuando hablamos de ella, pues en sus faldas esconde tantas historias. Muchas veces escondemos lo penoso de ellas y solamente bebemos un trago de felicidad.

La vida miles de veces puede ser injusta, pues así la llamamos muchas ocasiones

Pero cuando aprendemos a vivirla se viste como una bella flor en primavera, con gracia y con olor a fresca hierba del campo.

Detallarla es como viajar al universo, jamás encontrar un fin, para tanto que se puede transmitir.

En fin, la vida es una, eso es cierto, y así pues, hay que saber morar en paz pues puede ser muy generosa o muy ruin.

Juan

Autora: Esther Auquilla

El mar te llamaba
buscaba desesperado tu alma
y te encontró en mis sueños, escondido como el niño que eras,
ansioso por vivir una vida que ya no era tuya.

Todo estaba gris, lo recuerdo bien.
El cielo lloraba y mamá también.
Una ola de edificio te golpeó, te aferraste a mí como si tu vida dependiera de ello.
Me suplicabas ayuda, pero le hablabas al puente, le hablabas a Dios que nada escucha.
La ola volvió, esta vez decidida a llevarte a casa y entonces te esfumaste como arena.

Arena, arena eso es lo único que tengo de ti.

No puedo recordar más que arena. Arena en mis manos, arena chorreando de mis ojos y solo puedo
pensar en cómo, sin decir nada, te dejaste ir. ¿O acaso estabas pidiendo ayuda? ¿Acaso fui
tan importante como para darme tu ultimo recuerdo?

Nunca te conocí, pero la arena siempre vuelve.
El mar vuelve a tronar y sabré que estás ahí,
esperando a sentirte de nuevo vivo, a contarme por qué te fuiste y por qué nunca llamaste.
Quisiera poder decir que te amaba, pero no puedes amar la arena, aunque siempre vuelva.

La Rosa amó

Autora: Laynee Jenn Alarcón

En un planeta, habitaba una chica apodada La Rosa.
Ella corría de entre planetas buscando un amor eterno.
Asustada por un compromiso forzado, escapó de su planeta.
Su amor esperaba, así que ella buscaba.


Entre años y años, al fin lo encontró;
pero su sueño fue roto porque de un humano se trató
La Rosa le preguntaba “¿Nuestro amor será eterno?”
y el humano de cabellos blancos, ya venía repitiendo
“Me verás partir y pronto te dolerá;
no pretendo hacerte sufrir, pero mi carne se irá”.


Ella lloró pero pronto escuchó. “Pero como polvo se irá, más mi amor continuará”.

UN DOMINGO PARA RECORDAR

Autora: Ana Belén Encalada

Llegó aquel domingo, el último de enero,
un día maravilloso, un día para no olvidar,
el sol resplandecía y las aves empezaban a silbar,
la familia muy contenta de poder festejar.
Había una niña, que corría sin parar,
mientras sus hermanos la intentaban alcanzar,
todo parecía tranquilo, y la tierra empezó a temblar,
los gritos de la niña se empezaron a escuchar.

Fueron momentos de angustia, y de mucha ansiedad,
pues la tierra seguía temblando y no parecía terminar
sin embargo, aquellos niños, ya no se les podía observar
los padres desconsolados, no dejaban de llorar,
clamaban a Dios su ayuda, para poderlos encontrar.

Pasaron muchas horas buscando al fruto de su hogar,
parecía que la tierra se los llevó a otro lugar,
del cual no pudieran regresar.
Aquellos niños tan alegres, que se los veía corretear
aparecieron desconsolados en un hermoso lugar,
que no podrán olvidar.

Era un bosque secreto, muy difícil de explicar,
tenía muchas flores, y un hermoso manantial
donde los niños pasaron a salvo, y con mucha tranquilidad,
estaban muy felices, de poder disfrutar
de las maravillas que la naturaleza les podía brindar.

Por otro lado, los padres, no dejaba de buscar,
estaban desconsolados, y lloraban sin parar,
pasaron las horas y los niños, regresaron de aquel hermoso lugar
explicaron a sus padres, que no podía regresar
se sentían atraídos del maravilloso manantial,
de las flores y del bosque tropical.

Al final, la tierra dejó de temblar, y los padres pudieron descansar.

“El amor que busco”

Autora: María Fernando Torres Encalada

El amor que busco es un amor que coloca frascos llenos de rayos de sol en la repisa de arriba y me los alcanza cuando no puedo alcanzarlos yo misma, es un amor que no es mi destino, sino mi compañero de barco y está dispuesto a navegar junto a mí en busca de algún faro, es un amor cuyas manos caben perfectamente entre los huecos de mis costillas, al sostenerme simplemente encajamos, no hay que forzar ni apretar, simplemente encuentra su lugar y deja espacio de sobra para permitirme respirar, es un amor dispuesto a escuchar el porqué vivir en esta tierra a veces me aterra y puede ser que él no lo entienda pero aun así decida tomar mis lágrimas y un poco de tierra y sembrar una flor y me diga: “mira que de esto que te aterra cosas buenas se siembran”. Es un amor que conoce cuantas cucharadas de miel quiero en mi té y sabe mi frustración cuando éste se enfría, pero configura los números del microondas, listo para tomar mi bebida y calentarla sin que yo se lo diga, no busco un amor de azúcar que sabe dulce en la lengua dulces besos que fácil se desliza entre tus dedos, sino un amor que esté ahí para notar nuevas líneas en mi rostro y le gusten, que el paso del tiempo no le asuste ese es el amor que yo busco y no puedo esperar para conocerlo y decirle “mucho gusto”.

MIEDO

Autor: Jonnathan Vélez Iñamagua

Te digo adiós, pero, sin embargo, no he de olvidarte
No sé si me quisiste…No sé si te quería
Me quedo con tu sonrisa dormida en lo más
profundo de mí

Sin embargo, tendré que separarme de ti…
Pero al quedarme con tus recuerdos talvez empezaré
a amarte como jamás te amé

El corazón duele en un latido
Que lo atraviesa igual que un alfiler
Pues no hay amor más triste que el que no pudo ser

Quizá te diga un día, que deje de quererte
Aunque siga queriéndote más allá de la muerte
¿Por qué no morir?

¿Por qué no librarme de todo este dolor?
¿Ya que más queda después de que te marchas?

Tengo miedo, miedo de caer en la oscuridad
Por miedo a la vida, por miedo a la muerte
Es la verdad tengo miedo de ya no verte
Miedo de decir adiós y vivir una eternidad
completamente solo

No quiero quedar en el olvido
Quiero gritar tu nombre, quiero que te quedes
conmigo hasta el día de mi muerte.

Víctima del tiempo

Autora: Karen Toledo Orellana

El viento, con su triste danza, arrastra las flores marchitas que solían posar sobre tus cabellos; cabellos que ahora solo buscan asemejar el brillo de la luna llena que guía a los solitarios cuerpos ya sin dueño hacia el tan esperado final del abismo.

El cristal que conforma tu cuerpo; más frágil que las hojas de aquel viejo cuadernillo donde plasmabas con tinta y pasión lo que realmente se encontraba tras ese escenario al que llamabas día a día; más frágil que tu penosa memoria que con cada segundo restante, va olvidando sentir todos los versos que alguna vez recitaste para la sombra de la pared que solía esperarte cada tarde al descenso del oro tras las montañas; pero más fuerte que tu propia alma, que fue perdiéndose gota a gota en el vacío de una agonía interminable y una existencia fugaz.

Tu rostro, el rostro de una estrella que no enseña nada más que la eternidad que se le fue arrebatada. Fuiste encerrada en una prisión de carne, pero fuiste feliz. Y ahora que el último grano de arena está por caer ¿qué vas a hacer? Si el tiempo no puedes detener, el destino no puedes alterar. No tienes otra alternativa. ¿Dejarás que las larvas consuman tu carne? Solo te queda esperar el inevitable desprendimiento de tus recuerdos, tus anhelos, tu espíritu, tu calor, tu aliento. Tu vida.

Aunque ya no estés

Autor: Mathias Berrezueta

Hoy me siento triste al saber que ya no estas.
Tantas promesas disipadas en un suspiro,
Ahora la vida la percibo vacía.
Ahora pasan las horas con traje de días,
Pero no quiero ver ninguna sonrisa, sin ser tú la que sonrías.
Sin embargo, aunque me arrepienta no te voy a buscar.
Así muera por oírte no te voy a llamar,
Así muera por escribirte no te voy a hablar,
Pero se ha hecho imposible borrar tus huellas,
Pues, paso por una Odisea mental para no recordarte aun estando cuerdo.
Quiero mirar dentro de tú cerebro,
Y encontrar agua en el desierto.
Y si, tal vez la analogía es trillada
Ahora noto diferencia cuando estabas.
Difícil tener sed, tener agua y sencillamente no poder beber.
Y sí… cuando se esfuman las ganas y la esencia quiere apagarse,
Es difícil encontrar el balance
Que incite a levantarse,
Convencerse y aceptarse,
Seguir y repararse,
Darse cuenta y navegar por ese mar de recuerdos
dejando que partan de aquel viejo puerto que reside en la imaginación.
Arrancando los pedazos de vidrio del corazón,
Pensando y sabiendo que todo es parte de la razón
Escribiendo versos en la madrugada y no dormir,
Oyendo las canciones que no querías sentir.
Porque si hay canciones que se sienten,
Hay amores transparentes
Todo incendio con agua se apaga,
Toda plaga con el tiempo se propaga.
Aunque la sinopsis de mi vida se resume a tu recuerdo,
Existen historias de amor que se acaban…

LA LUZ Y LA SOMBRA

Autor: Josthyn Mel

Oh señorita de mis sueños que paseas cada día por mi mente,
Si usted me lo permite, estaría con usted eternamente.
Déjeme ser la sombra de su luz tan resplandeciente,
Para contemplar su divinidad omnipotente.
Es usted quien alumbra mis días de soledad.
Quiero ser su sombra por toda la eternidad,
Y en el amanecer me resplandezca con gran claridad.
Luz divina que creas a sombra,
Enamorándose, los dos permanecen juntos desde entonces
Dando a conocer que donde hay luz hay una sombra.

ARTES Y CREACIÓN

Autor: Ramírez Quizhpi

Escribiste tu nombre en mi papel
Desearía tener el poder de borrarlo de mi piel
Se fuerte e inquebrantable, apriétame y desgástame
Seamos perennes, uno al otro contemplemos el vacío del existir
Tengo miedo que entres, aunque quiero que lo intentes
Cruza conmigo esa frontera, seamos sempiternos en el más allá
De tu mirada perdida, déjame ver el mal que hay en ti
Seamos arte y creación, creación y arte
Tus brazos sobre mí el silencio sobre ti
De tu sangre y de mis lagrimas
Dejémonos llevar, se mi luminiscencia y no me sueltes en la confusa claridad.

Se mi ademán, pero mantente distante por favor
Así como la luna saluda al sol, pero sin tocarse
Así como roza el atardecer con el anochecer, pero sin mirarse
Así como las almas se estremecen al cobijar recuerdos
Así como el nasciturus al vislumbrar la luz que al llegar a la vida contempla pasmado lleno de frío
Seamos incandescencia para no afrontar tal destino.

Dejémonos cobijar por la intermitencia del que vendrá, y del que podrá ser
Y sabrás que el mundo esta a tus pies
Tengamos nuestra nefelibata y naveguemos de sueño en sueño
Como dos becerros esperando descansar, seamos inmarcesibles ante el tiempo No te afanes, pronto
será de día Arrieros somos y en camino directo nos encontraremos
Y ahora mientras más te pienso quiero que te mantengas lejos
De todas maneras, seamos conexiones astrales,
Y naveguemos, y navega, y navegare hacia tu destino
Hazme daño y sacrificare nuestras almas.

SE MI CUPIDO

Autora: Ivana Chica

Volver a recordar y con ello a llorar
No puedo negar, que el fantasma de tu recuerdo
Por las noches me llega a visitar
Loca por volver a probar el sabor de tus labios
Me envuelven las finas notas
De aquella canción que tú y yo escuchábamos
Mientras la hermosa luna nos alumbra
Una gran historia de amor construíamos.
Devuélvete hacia a mí, corre, ¡te quiero aquí!
Volvamos a soñar y a vivir
Recuerda, tú y yo hasta el fin.
No me rompas el corazón, nuevamente, ¡no!
¿A dónde se fue tu amor? Solo responde
Dime, ¿Qué fue los que nos pasó?
Quisiera desnudar tu alma
Y a este dolor ponerle calma
Quisiera volver atrás, nuevamente platicar
Contigo en un campo poder bailar
Vámonos de aquí, comencemos a huir
Quiero ser feliz, te quiero ver sonreír
Dime, que vas a regresar
Que no viviremos junto a la soledad
Ya no me mientas más, di que me amas
Dejemos de por las noches llorar
Quiero a tu lado despertar
Junto a ti, un viaje empezar
Vamos a cualquier otro lugar
Lo importante es juntos tu y yo poder estar.
Déjame ser tu Psique y tú se mi imposible cupido
Igual que en la mitología griega tener un amor prohibido
Esperar junto a la luna tu regreso, con la única ilusión de así darte un beso
Solo date la oportunidad de hundirte conmigo;
Y por las noches en mis brazos te quedes dormido.

DESDE QUE NO ESTÁS

Autora: Camila Crespo Beltrán

Realmente no sé si leas esta carta,
o si tan siquiera la puedas recibir,
pero desde que te fuiste,
se quedaron dentro de mí, mil cosas por decir.

La vida desde que te fuiste no se asemeja en nada a la perfección,
tal vez las estaciones pasan, a veces hace calor,
pero, el frío abruma mi corazón,
y me siento tan culpable de aquel día, aunque digan que no hay razón.

Seguramente pensaste que la vida iba a ser más tranquila,
pero vivías por completo en una mentira,
tu madre aún tiene los ojos tristes, y llora, llora sin cesar,
tu padre, no es el mismo, vive del martirio y el alcoholismo.

Pero ellos no son los que se encuentran peor,
tu pequeño hermanito perdió la razón,
no comprende por qué no regresas,
sigue dejando un poco de comida sobre la mesa.

No hablamos por meses de cómo te sentías,
¿cómo podría sospechar que estabas mal,
si siempre sonreías?,
no escuché que me llamaras,
ni siquiera vi una sola señal,
¿tan ciega me encontraba?

La vida desde que no estás,
es como un balde de realidad,
¿te marchaste por tristeza, valentía o cobardía?
realmente no lo sé,
lo único certero, es que no vas a volver…

Lo último que me queda por decir,
es que te extraño mucho más de lo que puedes imaginar,
mis ojos tienen sangre de tanto llorar,
y lo que más me lastima, es que tú mismo te arrancaste la vida.

Eclipsado

Autor: Samuel Ramírez

Oscuridad, después de todo el día te quieres refugiar en tu mente, quieres huir de todo aquello

que te está lastimando. Sufres cada segundo que pasa, el reloj va cada vez más lento, la vida se

detiene para que la veas, o al menos eso piensas. Tus ojos ya no pueden más y los cierras,

ceguera total. Esperas que mañana sea mejor, pero ¿qué cambiará mañana?  Tú vas a cambiar?

No despiertas solo, hay alguien más. Te anima, te alienta, te ofrece luz y te apoya.  Es mejor que

ayer? Claro que sí. Quieres que el tiempo se congele en este instante, pero es imposible. Llega la

noche, te sientes más seguro, más confiado, pero, ¿de verdad cambió algo? Cierras los ojos,

quieres escapar nuevamente y te has dado cuenta de que no puedes. Los abres y sigue ahí, te

rodea, no hay a dónde ir, es todo lo que puedes ver, oscuridad.

La vida hoy

Autor: Juan Quizphi

Tesoro invaluable, hoy te llamamos,

La cruel pandemia abrió nuestros ojos,

Pues, estabas allí desde siempre

Más en nuestro afán de ir de prisa

En el camino te perdimos de vista.

Cae la tarde y ahora más temprano,

La dicha y alegría sin sentido es arrasada

por la tormenta que asecha, con dolor y llanto.

Hoy vemos a la flor que es belleza,

Hoy sentimos tu calor que nos abriga

Hoy dejamos que tu brisa nos arrulle

Porque eres lo más grande

Porque eres lo más valioso

Porque eres lo más bello

Esa eres tú, grandiosa vida.

Aquella enemiga que parecía tan lejana, hoy cercana se ha vuelto,

extraña ciudadana, que has cambiado el destino

contigo hemos dado valor a lo perdido.

Tanto por caminar y seguimos sin sendero

Tanto hablamos de ti y no te defendemos

Más a veces sin sentido y con necedad decimos

Oh, que llegue la muerte.

Hoy eres grandeza,

Aunque en el amanecer no te supimos amar,

ahora que más temprano te marchas

aprendimos a cuidarte, antes que el ladrón nos arrebate.

Hoy sabemos cuánto vales y decidimos disfrutar de ti

la familia, los amigos, con más amor, más perdón, más dicha y alegría

pues eso eres hoy para nosotros,  grandiosa vida!