Poesía / Prosa poética – Bachillerato

¡Qué sucede! Despierta.
Autor: Erick Cabrera

Cada día avanzo sin ningún motivo,
me sorprende hasta dónde he llegado.
Para éste momento Yo me veía en una caja bajo tierra,
pero no es así,
cada día despierto preguntándome qué hago aquí,
qué motivos tengo para seguir,
las personas que más quería, ya no están aquí
y no es porque ellas se hayan marchado, es porque Yo las alejé de mí,
…Yo me alejé de ellas.
Ahora camino solo en la oscuridad;
ni la Luna, mi confidente amiga, me acompaña.
No me sorprende, pues quién querría estar con una persona como Yo,
Un cobarde, sin motivos para vivir,
que se deja derrotar, que se dejar caer…
Desperdicio este aire que alguien más quisiera respirar,
A pesar de todo, he llegado hasta aquí,
A veces con la ayuda de algunas personas
otras veces solo;
Sin embargo, aquí estoy.
No sé qué me depara el futuro
ni me interesa saberlo.
Vivo el momento, no importa si solo o acompañado.
Cada experiencia, cada suceso,
es una vida que yo no quiero
y cada día, se me está yendo.

Un nuevo día… y otra vez me toca caminar.
Me esfuerzo por salir adelante,
Mas pienso: por qué, para qué, para quién
simplemente porque así es la vida
y así es la rutina
seré sincero, es más que aburrida.

Me pregunto:
Desde qué momento ya no le encuentro gracia
ni sentido
a esto que llaman vida.

A la tumba de mi madre
Autora: Pamela Logroño


El día comienza a amanecer,
presurosa te busco sin descanso,
y en la triste presencia de mi llanto
mi vida comienza a decaer.

Cuando siento pesares en mi alma,
es a ti a quien quisiera recurrir,
y estrecharte entre mis brazos desearía,
cual gacela que busca su guarida.

En las noches grises y pasajeras
te busco madre en mi pieza,
al no encontrarte en mi regazo,
solloza mi alma sin descanso.

Necesito tus caricias amorosas,
son las únicas que calman mi agonía,
y tú dulce presencia madre mía,
es la que me hace falta cada día

Con nostalgia visito tu morada,
adornada con fragantes margaritas,
y sus pétalos guardan tus virtudes,
cual testigos mudos del pasado

Al mirar el cielo me pregunto
¡Por qué no estás conmigo madre querida!
siento una tierna brisa en mi mejilla,
y me sumerjo lentamente en mi agonía.

¡Hoy quiero contemplarte madre!
en el silencio profundo de mi alma
al recordarte cada día,
decaigo nuevamente con nostalgia.

Al escuchar una triste melodía,
mi semblante transfigura de agonía,
al sentirte cerca madre mía,
mi alma se llena de alegría.

En este día madrecita escucha mi oración,
nacida del vacío que hay corazón,
pues presurosa tuviste que partir,
a escuchar la voz del creador,
que con amor te esperaba,
para llevarte al paraíso que ansiabas.

Esta es mi poesía
creada con pasión,
a mi mejor amiga
que hoy se encuentra con el salvador.

A veces
Autor:Pedro Jurado


A veces piensas más de lo que debes,
a veces piensas más de lo que puedes.
A veces lo que piensas no es correcto,
a veces todo depende del momento.

A veces ser fuerte es una opción,
a veces ser fuerte es una obligación.
A veces quisieras ser más fuerte,
a veces quisiera aquí tenerte.

A veces eres feliz sin saberlo,
a veces eres feliz sin quererlo.
A veces eres feliz con dolor,
a veces le pides al cielo ser feliz de favor.

A veces lloras y no puedes evitarlo,
a veces lloras para el corazón sanarlo.
A veces lloras por quien no vale la pena,
a veces lloras por alguien que te tiene en condena.

A veces ríes sin parar,
a veces ríes hasta llorar.
A veces ríes acompañado,
a veces ríes por estar solo avergonzado.

A veces amas de corazón,
a veces amas por tu razón,
a veces amas por falta de calor,
a veces solo quieres amor.

A veces despertar es cansado,
a veces despertar es lo menos deseado.
A veces despiertas asustado,
a veces despiertas queriendo estar a su lado.

A veces luchas orgulloso,
a veces por lo que luchas te parece vergonzoso.
A veces luchas por quien se quedan callado,
a veces luchas por que tu futuro no sea igual que tú pasado.

A veces no sabrás que hacer,
Y ahí sabrás que contigo estaré.

Abismo


Cada noche
los recuerdos de una felicidad efímera y pasada
caen imperecederos al abismo del olvido.
La felicidad,
cultivada en los efigies de los amados, remansos que se desvanecen
hoy se vuelve desdicha.
Lo que un día fue dicha, hoy libertad agotada
Solo prevalecen sentimientos flébiles de aquello perdido,
una ilusión y un sueño vencido

Las reminiscencias fugaces de la historia
atormentan la memoria
¡Oh! rocío doloroso poco a poco inunda el alma.
¡Oh¡ futuro pendiente, nunca llegas a ser gloria.
Solo quedan residuos perecederos
de la noche atormentada
de la calma asfixiada
por la falta del beso que enamora
del abrazo paciente
de la voz febril que no acompaña.
¡Oh! abismo indolente
aquí tienes, otra vez
mi carne mortal
para que devores al alma
con el olvido.

Amigo Fiel
Autor: Ícaro


Se aferró cruelmente a su vida, dolido por la traición de aquel vil ser, por quien entregó todo de sí mismo, soportando todas las adversidades como un valiente, pisadas que se debilitaron como pétalos de una rosa en otoño, su delicado pelaje, lleno de manchas carmesí, y su inocente mirada, asustada por el látigo, se desvanecieron como un rutilante astro al sucumbir.

Ángel


Vivo con el vago recuerdo de una tarde de abril, en la confulgencia de pocas estrellas frente a una mirada extraña y profunda, en un paño narcótico desvanecí. De aquel episodio, audaz e inhumano, 9 meses después me quedó un angelito; encontré el amor en cada una de sus palabras y viví el amor en cada uno de sus despertares, sin imaginar que en el menos esperado de los días, de esos que se tornan grises y las vagas estrellas estremecidas, pretenciosas y exageradas, modelan hasta posesionarse en lo más alto de un cristal, como quien entierra un olvido, se alejaría mi ataraxia;
Era demasiado arduo y sin descripción alguna, verlo retratado en una fotografía, aquella donde, junto al incansable rey del cielo, llamado viento, sus risitas sempiternas eran reflejadas. – Ahora no puedo
llamarla vida a mi simple existencia, cada respiro, cada suspiro era levemente siniestro y sin explicación; imprudente que atormentaba y castigaba o tal vez solo torturaba con un miedo llevándome a una cúpula embustera; en una batalla donde no existía un ojalá. Poseía ese inexplicable miedo convirtiéndome en un perenne de paroxismo inquietante, con una mirada perdida, en ciertos casos fija y poderosa – Tal vez su destino era regresar allí… ¡Claro! al lugar donde nace la poesía, y, respecto a mi existir, solo espero que en cuanto la muerte sujete mi mano, pueda prometer encontrarte en cada vida.

Apocalipsis
Autora: Esther Auquilla

¿Qué puedo escribir si todo está dicho ya?
No hay nada nuevo, nada real y me estoy hundiendo
y no puedo hacer nada al respecto
no hasta que la poesía o el amor me encuentren.

¡Oh cariño! ¡Quiéreme ya!, no sé cuánto aguante.
Te esperaré escondida, tendrás que buscarme
antes de que me asfixie, antes de que muera y solo sea piel.
Sigo perdida, vamos ¡encuéntrame! No hay mucho tiempo.
Tal vez esté dispersa en el aire, volando sin consciencia,
o sumergida, tendrás que nadar y no se te da nada mal.

Llámame con una caracola, toca mi canción favorita,
escribe versos y versos desesperados, no temas, no me aburriré de ellos.
Quiero sentir tu agonía en papel.

Quizá si desaparezco me busques, o quizá te dé igual y yo quede perdida
nadando en un moribundo sueño que no es real y del que nunca podré despertar

Aprendizaje
Autora: Johemy Antonella Romero Guillermo

Olvidé lo que es vivir,
perdí la noción del tiempo,
esperando la noche para mirar a cada estrella del cielo
pendiente por la llegada de la luna, nueva, plena,
llena de ilusiones y secretos fugaces.

Me tropiezo con emociones efímeras
asumiendo que la normalidad era solo vanidad.
Un virus nos lleva a la guerra de la insensatez,
pero nos permite, de la mano de la conciencia, resurgir desde nuestras cenizas.

Dios, quiero aprender de lo débil,
quiero sentir la brisa tocarme el alma
embriagando mi cuerpo de una nueva normalidad,
en donde abrazar con las palabras sea la regla
y el corazón aprenda nuevamente a latir.

El talego de mi tarde
Autora: Augusta Rodríguez


Tarde, es algo subjetivo
Pues el tiempo, mi amo
Me tiene cautivo
En un recuerdo
Que ocupa todo el espacio en mi mente,
Pero intento mantenerme cuerda,
Entre todo el caos deprimente.
Me tiene presa en sus manecillas,
Con blancas y negras polillas,
Y en sus alas mis memorias,
Cada número en su cuerpo,
La cantidad de mis fracasos.
Logra atravesar de manera abominable,
Mi corteza cefálica,
Llena de rosas rojas para llegar
Con un liguero e insondable
¡Tic Tac!
A pesar de su atroz actitud,
Solo lo preciso en mis momentos de descontento,
Me trae recuerdos emotivos,
Y me hipnotiza con su suave movimiento,
Aunque sea mi sayón,
Es el único que está en mi desolación.

Aureola
Autora: Martina Pérez

La era de la inocencia imponía sin sutileza,
sin guía ni compendio, alcanza la eternidad.
Existe entre tinieblas, cede ante la oscuridad.
Se profundiza la ingenuidad del alma con piedad.
Siente el pasado, ve las llamas del olvido,
diáfano y natural, ahora profano.
Amante de la penumbra y verbo de alteza,
deambula contiguo a la misión de promesa.
Cobarde ante el vuelo y voraz el deseo,
memoriza el dulce sueño de espejos.
Recuerdos se cristalizan en medio del vértigo.
Vivía en la utopía, al capullo volvía,
ni idea ni semejanza a su fiel destino.
Constelaciones arcanas que anuncian con campanas,
el desastre más encantador del infinito,
luz y justicia en primordial rito,
el cielo es testigo de este idilio,
inevitable y prohibido a razón del tiempo.
No existe reparo ni compasión para el corazón,
es una motivación hacia el caos tan cautivador.
La ausencia es el remedio y la salvación,
el antagónico ideal danza en la incandescencia,
para jamás resignar o perder fuerza.
Las sospechas no se desvanecen.
La liberación fue un precedente.
La escalera solo asciende a la aureola,
que espera ansiosa al guardián,
cuando la sombra se ha desvanecido,
y huye el consuelo y la deidad.

BESOS DE OCELOTE
Autor: Juan José Vásquez

Salúdame
conmuéveme
con tu forma elipsoidal
perfuma mi desordenado
cuarto de hotel
acomódame
en el centro de una llama
golpéame
con esas caricias tuyas
lámeme la planta de los pies
sílbame el “trino del diablo”
siéntate
mírame al rostro
apuñálame
con ese gran beso
de ocelote encarcelado
dime mi amor
dime señor
dime pirata
dime adiós
pero vuelve
siempre vuelve
no creo que existiría paz
en este mundo
sin el escalofrío
de tu piel de terciopelo
arando las capas tectónicas de este planeta
Frío y carente de núcleo.

Cantando al cielo

Un recuerdo,
una canción,
y un retrato que alcanza que alcanza mi dolor.
Te llamo como si no te hubieses ido,
y el recuerdo de tu silueta que recostada estaba, parecías un ángel que tan bella reposabas,
con esa sonrisa que en tu rostro se trazaba,
esa sonrisa que al verla mi esperanza crecía, pero que solamente tu dolor escondía.
Pero Dios te llamó,
pensó que le hacías más falta que a mí, y una lágrima funesta cayó,
esa amarga tarde de abril.
Y ¿Quién diría qué?
una tarde en la tristeza
se fue sin avisar,
en un llanto que se enreda, con el álgido sentimiento, de penumbra e impotencia.
Dejaré que pase el tiempo
y me hundiré en cada suspiro, al cielo yo siempre miro,
por si algún día yo te veo.

Carta para el destino
Autor: Martyluna


Me dejaste sollozando bajo intermitentes luces. Como nazareno, me hiciste cargar cruces, quebrantaste mis piernas, al abismo me conduces… No perdono los pesares, no perdono los lamentos; no perdono siquiera el más dulce de los encuentros. Repudio tus planes, creador de abatimiento; iniciado el tiempo, procuraste sufrimiento.

Crecen llagas y cólera muy dentro de mi pecho; las tocas, las comprimes… Mayor es tu contento. Aquella noche yo gritaba, tú sonreías bajo un velo. Mientras más de mí consumes, más grande es tu consuelo. Sus últimos días estaban concluyendo, en batalla con mi mente, me estaba ya extinguiendo… Y bajo aquel umbral, el primer día de enero, su cuerpo sin vida iba ya hacia el cenicero. Intenté así yo evadirte, maldito embustero; como bestia, espantada, me llevaste al degolladero. Tus ganas insaciables me convirtieron en cordero, fauces grandes y filosas me trozaban con esmero.

Con miedos y culpas me adornas el cogote. Mejor que tú no existe carnicero. Mis muslos sangran, mi cuerpo entero, pero aun así no me dejas, yo no muero. Me dejas esperando por un próximo festín, mis labios con ternura los pintas de carmín, me lanzas a la vida, indefensa y febril… Adviertes con cinismo que este no es el fin.

¿Cómo puedo explicar lo que siento?


¿Cómo puedo explicar lo que siento?
Si lo estoy viviendo…
Soy un participe en primera persona de mi condición
No puedo ser imparcial ante mi emoción

Y si lo hago me enfermo,
Pensar mucho en la noche es un infierno…
Cerrar mis ojos no ha significado más;
Que abrir la puerta a un mundo locuaz

No puedo dormir; por lo tanto sigo sin soñar,
aunque sueño algún día poder hallar paz.
Mi hermano me dice que no lo desee mucho;
que deje que todo pase…desde entonces contra mi lucho

Callar pensamientos nunca tuvo efectividad,
Si los tuvo el observarlos y dejarlos pasar.
Son conceptos que aprendes si buscas avanzar…

Y me confundo a mí mismo con conceptos,
Me he convencido de que hay agua en el desierto
Suelo ser entusiasta, lo cual me lleva al caos…
por suerte…he estado allí hace mucho tiempo.

…Son terrenos que llevo años entendiendo
Excepto por la presión en el tórax y el nudo en la garganta.
Danos tiempo… nos estamos conociendo…

Dejo que el amor se libere, ya no lo intento controlar
Aprendí a verme con los mismos ojos, que veía a seres que llegué a amar Sin imperfección, tan solo disfrutando
y descubriendo cada día algo más…

Quiero que sepas que he logrado fluir como energía en el espacio…
Me ven como un ser de aspecto anacrónico…
Y que he vuelto a recordar el sonido eufónico…
de tus labios besándome despacio.

Con esto YO te digo adiós…
Autor: Adrián Bermeo


Quisiera poder culparte,
pero de lo nuestro, yo fui el causante.
Te escribí, te invité, te ilusioné…
Hasta que fue hora de dejarnos ir.

En serio te amé, crecimos juntos,
y lo hicimos alto,
mas nada crece para siempre,
y yo quería quedarme pequeño.

Me contaron que ya estas con otro,
¿tan fácil es reemplazarme?,
veo que solo eras máscaras,
pero no importa, ahora también amo a otro.

Confundido
Autor: Francis Rocha Pesántez

Por lo inaccesible me confunde el anhelo,
por lo inaccesible despreciamos lo presente;
pensamos que lo pasado era mejor.
Nos asusta el cambio y me confunde,
porque… es verdad.
Extraño aquellas tardes
lluviosas o soleadas,
ir solo o acompañado,
triste o feliz,
despierto o con sueño,
pero encaminado hacia ti, siempre;
encaminado hacia aquel lugar que me hacía feliz.
Y me siento confundido,
porque las estrellas me dicen que madure;
me confundo,
porque la noche me grita que no volverás;
me confundo aún más,
porque te sigo extrañando.
Extraño la libertad;
la libertad de poder estimar:
el rojo agresivo de amor, de pasión, de ira;
el amarillo de alegría, de vida, de calor;
el azul de tristeza, de miedo, de frío;
el verde de primavera, de frescura, de asco;
los sentires de mis colores.
Balanceo mi pierna mientras siento
mis fríos pómulos y de las estrellas aprecio su luz.
En cada parte de mí, siento frío;
Busco entonces el cobijo del cielo,
pero tan solo es una plomiza noche.
Trato de superarte y, sin embargo, me niego;
me mata el callar,
y quiero romper las reglas;
Quiero dibujarte mis sentimientos en:
contornos de un te aprecio;
en siluetas de un te odio;
en rostros de un te amo.

Cuando papá murió
Autor: Laud


Cuando papá murió,
Yo estaba dormido,
Y era una mañana de febrero.

Cuando papá murió,
El cielo, no cambió de tono,
Los ríos no cambiaron al ocaso,
El musgo nose encogió entre los adoquines.

Cuando papá murió,
No dejó ningún vacío,
Cuando su recuerdo marchó,
No hubo ecos de su susurro.
Solo se esfumó como el humo,
Del cigarro que hoy respiro,

Solo sé que el murió,
Sin mirar atrás de su camino.

Del espejo para ti
Autora: Karla Chalavarry


Te miro y pienso,
¿te digo lo que siento?
porque lo que reflejo eres tú
y cada rasgo, cada maravilla que muestro
eres tú.

Del otro lado estás;
tal vez no me escuchas
pero me sientes,
porque ese reflejo es también
parte de tu alma,
esa parte aventurera,
que se enfrenta ante un mundo
en donde para encajar ordinario debes ser.

Te miro y pienso,
como aquel dolor que en ocasiones vives
llena tu aliento, haciéndote sentir…
y es que desde este lado he visto
cuanto intentas cambiar,
para en un grupo encajar.

Al verte descubrí cual es mi misión
y no la olvidaré,
en tu mente entraré
y de ti misma te enamoraré.

Te miro y pienso,
¿Por qué alguien tan puro debe cambiar?
no te mentiré, por más que busqué
nada encontré,
entonces pensé
y supe también,
que no eras tú quien fallaba,
sino esta “pulcra” sociedad,
a quien ningún cambio le agrada.
Te miro y pienso,
eres tú quien quiso cambiar,
lo intentaste,
no lo lograste
pero déjame decirte:
a esta sociedad daño no le hará
un ser tan bello, único y especial,
que a pesar de no ser como los demás
sabe amar, respetar, soñar
no cambies, tu esencia te hace ser…

Te miro y pienso,
¿Quién como tú?

Desolado
Autor: Bryan S. Silva

¡Cuántas veces extravío y apago!
Matando inquietudes, penas ¡Viviendo en el odio de sus rencores!
Almas adormecidas sin deseos los ingratos,
¿Y yo? Aquí sollozando en pirámides placenteras de soledad,
Leves injusticias y admirados ¡Buscan en mí lo que nunca fueron!

Ciego del austero beneplácito otorgado para el arder de sus afanes,
Retóricos llegan y deleitan con pictóricas migajas y se anhelan,
¡Ay! En guía estuve con vosotros en ilusorios eclipses ruborosos,
Otro trivial, finito, regalo suyo de un día los llevó,
Me deja, me plantó.

Y ya que aquellas penas de intelecto que sepulcro no olvidan,
Lo que en sus encerradas láminas semillan,
¡Ay! Con encanto plasmo esta prisión juvenil,
Al lejano paso de redimidos amores, suplicios, no doy perdido:
¡Justos, conquistemos al término de su desolación!

Destrozado corazón
Autor: Pedro Ismael Chávez Ruilova


Esta es la historia
de un hombre soñador
que se quitó la vida
por una cosa llamada amor.
Amor qué todos sienten
y este hombre también sintió
pero fue tan mala su vida
que de un árbol se ahorco
Y si quieren saber que paso
y porque tomo esa decisión
empezare desde el principio
en que él se enamoró
Se enamoró de una chica
una muchacha sin igual
que tenía cabello rubio
y unos ojos de cristal
Él le enviaba flores
y poemas escribió
pero ella no le quería
y con otro se marchó
Él no lo sabía
y un día la encontró
con otro en el parque
y su corazón se partió
Regreso a su casa
con una sonrisa el llego
pero toda esa sonrisa llevaba
un herido corazón
El entró a su cuarto
y en una carta escribió
todo lo que el iba hacer
y al bosque el huyó
Encontró una soga
y en un árbol la amarro
se enrollo en su cuello
y la muerte encontró
Esa historia yo les cuento
de mi amigo soñador
el que dio amor
a alguien que no mereció
Que el pensara en ella
y en lo feliz que pudieran estar
pero ella se refugió
donde le pintaron pajaritos de cristal

DEVENIR


Noches azules y fragmentadas,
Llorando sola, cual estrella a punto de partir,
Mil lágrimas derramadas en la almohada
Esta hiedra en el corazón, pronto me hará morir.

Escribí esas palabras, angustiada
Aquel oscuro catorce de abril,
Perdida en mis dudas de la existencia,
Tan triste… porque te perdí.

Pasaron meses sin buscarte,
Mis emociones en constante devenir
Mi ente cambiante regozaba,
Finalmente de mi alma, te dejé ir.

¡Soltarte fue maravilloso!
Pues nadie muere al tratar de olvidar
Coincidimos, más no perduramos,
Tus fantasmas ambulantes, ya no me afectarán.

EL DULCE AROMA DE TU RECUERDO
Autora: Mishell Romero.


Creía en el amor como un cuento de hadas, hasta que hace 3 años la vida se detuvo en un limbo interminable, aquel 21 de octubre al ver como tus ojos de pestañas inimaginables se han cerrado para siempre, me conmueve saber que me enseñaste a vivir antes de partir, musa de piel dorada como el sol, sortija enredada de emociones cristalinas, te imagino en el cielo cuando la noche se me hace larga, la luna me codena, soy un lobo solitario que aprendió a morir lentamente, conforme los días tu aroma a rosas desvanecía mi ser. Me consumen los recuerdos, esos que desprendían destellos de luz solo porque eras tú mi querida Amelia.
Pero elucubro mientras estoy aquí postrado en aquel campo de girasoles que cultivabas por tu abuela…
Es que no lo supero del todo ya que tu veías la epifanía de la luna hacia ti, aquella que te hizo ser madre y le quito la vida a nuestro hijo. Mis anhelos murieron y culpo a la luna de sangre, por eclipsar tus sueños y alejarte de mí hacia una atmosfera de sol rojizo, para que luego un terremoto me llevara a visualizar la visión errónea de aquella utopía del corazón en nostalgia…
Mi pequeña constelación sumergida en ese día sublime de desgracia; soy feliz por ti, aunque no olvide el accidente, pero embellecida te encuentro en mis libros con el dulce aroma de tu recuerdo.

El poema de las razones
Autora: Mila


Lo que está pasando es un despertar
son varios años de confiar en el azar
de simplemente de la tierra explotar
¡se acabó!

Ahora los humanos afrontamos el abuso
causado generación tras generación.
Pagamos las consecuencias
de haber vivido en un mundo falso.

Por qué nunca supimos lo que realmente es abrazar
porque jamás lo supimos apreciar.
Porqué un abrazo es más que contacto físico,
es enlace entre almas y corazones.

Por qué hoy nos sentimos vacíos,
por qué las noches no son las mismas.
Y nos hace falta la sonrisa en la calle,
tal vez de un desconocido.

Porqué hoy hay muertos en vida,
hablo de los políticos ladrones
que como buitres nos roban
y lucran de la muerte.

Pero hablo también de los doctores
que entregaron sus vidas, salvando a millones.
Porqué serán recordados como héroes de capa blanca,
por generaciones…

Por que si con estas razones
no recapacitamos,
¿realmente somos humanos?
…ciertamente humanos.

EL VAGO
Autor: Matías Joel Berrezueta García


La oscuridad se acrecienta
Mientras el vago en su rincón, su gana de vida en muerte incrementa.
Ya el día se esfuma, pero llega la tormenta,
Palabras de los náufragos destrozan el puerto de manera violenta,
Las ilusiones se cubren de herrumbre,
La torre hecha con hierro de solitarios está a punto del derrumbe,
Edificios nuevos empiezan a tener podredumbre,
Aquella ventana en la casa vieja aun me llena de incertidumbre.
Las mentes de los ilustres están siendo tontas,
Los tontos, siendo ilustres,
Las bajas discriminaciones están siendo altas,
Los citadinos, siendo campestres,
Los edificios ya no son tan altos, se volvieron legales los asaltos,
No son tan lujosos los palcos, ahora es moda sentarse en bancos.
El terreno de mi argumento escabroso,
El mundo de mis ideas es liso,
Descifrar mis líneas es embarazoso,
El tope de la literatura está en el piso.
Comienza el acto final,
El desahogo no estuvo mal,
Lo que sí, es la niña de diez años con ansiedad,
Los prejuicios, la discriminación, la segregación, los estereotipos de la sociedad,
La tasa de pobreza, los desalojos y la crueldad,
Luces apagadas, agua cortada, en la calle una puñalada y la escases de amistad.
NO dejaré de ser fuerte porque el vago se levantará del rincón oscuro,
NO dejaré de ser fuerte hasta que de amor se construyan los muros,
NO seré infeliz mientras sepa que una nueva vida comienza con muerte….

Encontrando la forma de la magia.
Autor: Renata Pacheco


Al pasar por la misma avenida veo la misma esquina
Ese precioso e impactante lugar donde puede suceder
Tanta magia en tan sencillas cosas
Solo hay un problema, tú no estás ahí
Ahora ese mismo lugar ya no tenía tanta magia
Como la tenía cuando estábamos juntos.
Fue ahí cuando pude darme cuenta
Que no era la simple esquina, eras tú
Tú con esa bella mirada,
Que al sonreír se pierde entre las mejillas rojizas que llevas
Esa sonrisa tan impecable y hermosa
Que parecía un mar lleno de perlas blancas brillantes
¿Pero qué digo?
Esas son simplemente cosas físicas que cualquiera puede repetir ¿verdad?
Así que me pierdo una vez más en mi misma y pienso
Por fin me doy cuenta que la magia
No viene tan solo de esa materia como a muchos nos hacen pensar
Veo tu interior, veo tu alma y tus instintos,
Siento todo nuevamente tan solo recordando esos momentos tan profundos
Viendo tus pensamientos flotar sobre tu cabellera castaña
Los roces, choques y sentimientos tan impactantes
Que puede llegar a crear una sola persona
Con tan solo decir una palabra,
Así que podre por fin entender
Que uno no se enamora de la persona sino del alma,
Esa que vive dentro de ese alguien,
Mientras al mismo tiempo,
Puedo apreciar las diferentes formas en las que viene esa magia
La que siento cuando estoy cerca de ti y tu alma se junta con la mía.
Es amor.

Flores a mi madre


Sus palabras sonaban como una melodía que alcanzaba divinidad celeste
Sus ojos brillaban como el girasol en una intensidad que nadie jamás conoció
Su belleza solo podía ser comparada con las orquídeas del sureste
Sus sueños llegaban al cielo campanula a ese que siempre contemplo

Me mostró la lumbre del narciso donde solo había tinieblas
Me mostró la blanca pureza del jazmín, que un día anhelo heredar
Me mostró la ternura del jacinto en un mundo lleno de contiendas
Me mostró al frágil y tierno guayacán, antes de ser exquisito al mirar

Azucenas, claveles y geranios no bastan para rendirte honores
A mi querida madre, a la que conoce mis oscuros rincones
Azucenas claveles y geranios para llenarte de amores
A mi querida madre, a la dueña del poema de flores

Fragmentos de soledad


Cortes de mediodía.
Ligero y sin evidencia alguna.
Cenizas de una antigua vida.
Escrito de un alma buscando ayuda.

Melancolía, dulce alma frágil y olvidada,
perdona el forzado amor entregado
y sigue el camino de blancas flores marcado.

Mi alma reposa en tu ser.
Me esconderé en la soledad en fragmentos.
Mientras la lluvia cae con el invierno
Mis ojos desprenden lamentos.

¿Quién más solo que alguien que no existe?
Soy alguien en pequeñas puertas de mármol,
pero nadie en desiertos pasillos de muerte.

Fuego
Autora: Geanella Anahí Chalco Matute


Déjame ser el universo, déjame ser quien admire tu cuerpo;
Déjame acariciarte y sacar de ti hasta el último aliento;
Déjame amarte, déjame ser quien aviente el primer beso;
Déjame comenzar a sentir algo por dentro;
Déjame ser todo aquello, pues la vida se me acorta si no te tengo;
Déjame desbaratarme dentro de tus juegos,
déjame ser libre del remordimiento.
Déjame sin más, despójame hasta de mi razonamiento;
Déjame adentrarme en este mar que no da vuelta atrás;
Déjame pensar que lo nuestro puede funcionar;
Hazme creer en el amor, rodéame con tu mirar;
Hazme creer que me quieres, miénteme con tu hablar.

HASTA EL BAR Y MAR ALLÁ
Autora: Daria Nayadi Alvear Coquinche


La ruta del negro mar,
me llevaba siempre al mismo bar,
yo soy la noche,
loca y cansada,
enojada,
fatigada,
llorando melancolía igual que el cielo,
en compañía de los ebrios,
tan parecidos a mí,
pobres de alma,
enamorados del alba,
amantes del mar,
filósofos del sol y las rocas,
lava seca, aún ardiente,
aún hiriente,
cicatriz de los miserables,
amargura del corazón,
ansiedad profunda encerrada en un callejón,
gozos, lágrimas y promesas,
tan mías, tan ajenas…

No cuestiones mi vida,
voy sin alma y sin hogar,
además del cielo y el mar,
entre brisas y tormentas,
solo tengo aquel bar.
los tiernos dolores no se olvidan,
soy como una hoja en otoño, libre y sin engaño,
corra lejos caballero,
no escuche los susurros del viento,
que pronuncian tan bien mi nombre.

La eterna soledad


Seré yo o el mundo me ha abandonado,
porque estoy solo y me siento aislado.
Aunque la gente pasa por mi lado,
hipocondría el psicólogo me ha diagnosticado.
¿Y eso qué significa? ¿Acaso perdí la razón? ¿Quiénes son las personas en ésta habitación?
Se ahogan en un mar de lágrimas y por más que les pregunto nadie me presta atención,
creo que conozco a la mayoría, pero todos lloran sin razón,
no lo comprendo, estoy confundido escucho voces realizando una oración.
Se acercan a mí, pero me ignoran, ¿acaso me odian?
No puedo darme la vuelta ni girar la cabeza para atrás,
cuando se acercan dicen mi nombre y se lamentan,
¿acaso he muerto y no lo he hecho en paz?
tendré que salir ya que ellos no me ayudan.
Vagaré por el mundo solo toda la eternidad,
hasta que Dios me perdone y me muestre su piedad.
O viviré aquí atrapado sin salida,
sabiendo que ya no debo preocuparme por la vida.

LA MUERTE DE MI AMOR
Autor: Darwin Moreno


Hoy como cada día,
Pienso en ti,
Y que harás vida mía,
¿Estarás viendo la luna?
Talvez si porque como tú, no hay ninguna,
Oh tan solo recordando todos los momentos,
Hermosos que pasamos,
Cada momento que pasa tú me haces recordar,
Esos besos, esas caricias, esa forma particuliar
De amar.
La piel con piel, alma con alma
Cuerpo y alma sumisos en éxtasis de placer.
Sensaciones espontaneas, del hecho al amor
De la pasión, a l a creación,
Felices fuimos hasta cuándo yo era tu marido
Pero ¿cuál sería la decepción
De ella que le obligaría a tomar
¿Esa terrible decisión?
Polvo y ceniza, soledad y penumbra
Silencio en la voz que me arrulla
Muerte, amiga solemne que me acompaña
En la amargura
Quimera de la penumbra
Acompaña a mi soledad
Guíame en esta lucha
De luz y oscuridad.
Ojos llorosos que iluminan mí andar
Llorando te cargo al sepulcro
De mi eternidad,
Guarda mi tesoro muerte sepulcral
Que algún día e de acompañar
Muerte amiga no pienses que me ido ya,
Y si algún día me llegas a visitar
Te recibiré muerte amiga
Con una sonrisa de felicidad
Y como petición vieja amiga
Te pido que me cubras con tu manto de oscuridad
Para estar con mi amada hasta el fin de la eternidad.

Lo que Queda de Mí.
Autor: Joaquín Moscoso


Una vez más me encuentro
Pensando y analizando
Este bucle infinito de dolor perpetuo
Que tan ansiosamente llamamos amor.

Debido a tus acciones y amores,
Tus labios compartidos que tan desesperado añoro,
Parecen tan lejanos como el naranja horizonte
Y acabo el día despechado en mi almohada
Soñando en lo que pudimos
Pero nunca fuimos juntos

Un corazón remachado y astillado
Es mi último y humilde ofrecimiento
Para las personas que todos los días amo
Y sin embargo para ti no es suficiente,
Pues tus codiciosas manos no dejan de apretarlo.

Mar de amor
Autora: Domenica Flores

Amarte es como estar bajo el agua, es estar sumergida abismalmente, y cada vez que intento evadirme, tú sigues estando ahí, haciendo que muera por ti. Necesito vivir, pero no puedo estar sin ti, necesito aire, pero mi corazón necesita más de ti. ¿A qué se debe esto? Sé que estoy agonizando entre tus brazos, sin embargo, poco te importa, pero tampoco yo lo hago, a que se debe, el querer buscar a otra persona que me pueda salvar de tu lado, pero al mismo tiempo, te extrañe tanto. He inquirido a varias personas ¿Qué es lo que siento?, todos dicen que es amor, aunque a mí me duela demasiado; ¿Por qué me toma como víctima y no me deja ir?, no comprendo este amor, quiero que esto liquide, pero no sé hasta cuando dure este sentimiento; tan difícil es amar, tanto deterioro hace el amor, una parte de mi quiere que acabe y otra se aferra a este; todo este sentimiento desaparecerá cuando mi corazón ya no sienta nada y nuestro amor llegue a un punto final.

Memorias de Venus
Autor: Gabriel Fernando Guamán Cárdenas

¿Por qué eres tan hermosa y divina?
¿Por qué tu cuerpo es tan perfecto que profanarlo parece un delito?
Y si hacerte mía es un pecado pues al bajar al infierno
presumiré a los demonios de haber prendido a una diosa.
Si el mundo de afuera calla, pues tú gritarás amor,
si el mundo de afuera se seca, pues tú derramarás pasión,
y si el mundo de fuera no siente pues tu cuerpo revivirá en fulgor,
pues tú levantas mundos en fríos desiertos,
enciendes fuego con aplaudir en eco.
Calmas la sed con un baile que arma y desarma lo que yo llamo realidad,
solo tú viajas a caballo, mientras a mí me dejas siguiendo tu camino a pie,
solo tú haces que el tiempo corra solo, cuando no estás y se detenga cuando te vienes,
solo tú eliges cuando proteger las entradas a tu castillo
Ya que sabes que tener a un intruso dentro, es más emocionante que solo evitarlo
solo tú has hecho que al igual que con la muerte mi vida se vaya junto con el humo de
un cigarrillo que ahora tiene aroma a nostalgia.

Mi aula de clases.
Autora: Barzallo Elizabeth


Todos estaban a mí alrededor, ¡No los soporto!
¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¡No sabía dónde estaba!,
Hasta que levanté la mirada,
Era mi aula de clases,
Donde pasaba todas las mañanas
Donde sufría todos los dolores
¡Ese maldito lugar ¡
Una chica que se hacía llamar mi amiga
me contaba sobre su fin de semana
Pero yo no podía concentrarme,
Me encontraba inmersa en mis pensamientos.
No me sentía bien alrededor de esas personas,
No encajaba y todos lo sabían
Sin embargo, no les importaba.
Mientras mi mente daba vueltas como un trompo
Esa chica se enojó conmigo por no prestarle atención,
Entonces de mi se alejó para siempre.
Y fue cuando me di cuenta
Me encontraba totalmente sola
En esa aula de clases,
Mi infierno personal.
Algunas personas se acercaban a mi
Pero yo sabía muy bien que era solo por interés
Cuando llegué a mi casa, aprovechando que mis padres no estaban
Me fui a dormir.
Al día siguiente al volver al colegio
No sentí la misma presión que todos los días.
Era un ambiente totalmente diferente.
¿Estaré soñando? Me pregunté.
Después de todo
¿Quiénes son estas personas?

Mis primeras o últimas palabras fueron
Autora: Renata Buitrón


Háblame de cómo se pudre la carne tras tu llegada, cómo la piel envejece, y el corazón se despreocupa por la inconformidad de sus emociones, solo coméntame cómo el mar se queda quieto ante la fascinación de tu semejanza, y sincérate ante mí, demuéstrame que conocerte es conocer el pasado y el futuro sin ver atrás. Soy del fuego ahora, inflamaste mis sentidos.

Enséñame a amar sus ojos, más allá de sus lágrimas, condéname, búscame, nunca acerques tu manto a mis sentidos, no te permitas tocar mi cabello, mis ojos, o los de mi madre, acércate a los que ansían el sentido de tu cercanía y comparte tu secreto en sus oídos.

Mírame nacer, y aprende de mi juventud aunque no la vayas a entender, eres tan vieja como la eternidad y tan joven como este mismo segundo.

Demuéstrame el valor de las cosas. Si es necesario, quítamelo todo, déjame vacía, solo llena de ti, pero hazme aprender, tatúate en mi ser, mi alma, y mi cuerpo, y cuando quiera conocerte a profundidad, demuéstrame la verdad de mi decisión con un beso y una mirada pincelada en destellos celestes, mamá.
Y así te imploro que me leas,
Que respondas,
Y que escribas tus iniciales en mi ser,
Y te pido,
Muerte,
Que me enseñes a vivir.

NATURALEZA ENIGMÁTICA
Autora: Cristina Agila


Hermosa reina verde con capa blanca
piel morena y belleza eterna,
que en tu vientre albergas
a monstruosa crudeza.

Divinos hilos en el cielo creas
cuando triste y enojada te encuentras
emanas gotas de tormenta
para dar a conocer toda tu fuerza.

Proclamas tu destrucción
con un grito desgarrador
provocas sismos apabullantes
destruyendo tu creación.

Y al final no queda nada
el tiempo se acaba
solo queda el cielo estrellado
que te consuela, que te acompaña.

Nuestra querida insignia
Autor: Bryan S. Silva


Palabras inmorales con dulce color,
¿A quién miras adolorida si yo ya no estoy?
Te escondes tan frágil en inherente clamor,
Mundana, me entierras, como todo un traidor.

¿Y qué he hecho yo?
Que en tan pueril propio amor,
Me turbo de ti
Perdiéndome todo el valor.

¿Y qué has hecho tú?
En furor me dices ¡He engendrado un feroz!
Pobre lobito, ¡Allí! En tus lánguidos brazos,
Él solo murió,
En la vista de cosecha
De un temible ratón.

No me buscas y me encuentras,
¡Extiendo una hipocresía mayor!
Indigna pasas al verme,
No entiendo tu miseria en corazón.

Me gritas, contesto,
Y en olvido de ese mal souvenir,
Ni en piedrecitas que alcanzo,
Dejas irradio indiferente a este cristal de jazmín.

Terminé en descanso,
Y en ti nada pudrió,
Con soledad placentera aspiramos,
Pero no, en ninguno, Lampitó.

Han tardado tanto y ahí todo quedó
Que robar ya no quiero tan mísera exhibición,
¿Quemar en continuas mentes sirve?
No, en venganza lloras cenizas de ardor,
Misericordia en lunas llenas,
Lúcido, al que no la pidió.

¡Detente ya adormecida!
¿No ves lo vivo del rencor?
Mis reclamos ya no sirven,
De inefable desolación.

Terminando sin voz,
Vos te quedas sin voz,
He llegado a quien nunca conmigo estuvo,
Y amor di a quien nunca se amó.

PERCIBO MI MUERTE
Autor: Juan Pablo Toledo Ortega


Los males de mi cuerpo han tomado rienda para ser juzgados,
La hora de convertirme en polvo ha llegado
El fragor de mi muerte sigue brillando
El tiempo color seda se va acortando.

Percibo mi aura color negro,
Aunque sé que el futuro es ciego
Que no tiene razón ni tiempo
Pero veo que la muerte se prende en el misterio.

El tiempo me va mordiendo,
Bajo el sol, con su tenebroso palpitar,
La luna me esconde entre el rayo de la noche,
El miedo masoquista con alfileres me atrapa.

La agonía de mi cerebro se dilata por mis pupilas
Hacia la incertidumbre de mis dedos temblorosos
Que buscan el sustento del abrigo
En condición de tristeza, alegría o confusión.

No sé si me alegro por mi muerte o sufro por ella,
Pero como vivir en un mundo desecho,
Prefiero morir y crear mi propio mundo
Para así bailar al son de la cuerda del viento.

La vida me envuelve con sus caprichos,
La muerte solitaria me llama hacia su templo llamado infierno,
Acaricio su aire para despegar mi vuelo
Y el vals hace un pacto con los boleros.

La canción suena como un eco en mi oído
La distancia baila con la melodía,
Yo bailo con mi asesino,
Mientras espero la hora del quebranto.

Mi espalda ya tiene precio
No sé quién será el fariseo
Supuestos amigos creo que tengo
Solo espero la hora del reencuentro.

La amalgama de este mundo me confunde
Porque no sé si la escritura sigue siendo libre,
El pergamino de mi cuerpo está en juego
Con el bolígrafo en mano transpiro el infierno.

En esta taberna con olor a estiércol
Y con un cigarro en la mano me encuentro
Descifrando este cuento
Con frenesí en la sábana del lecho, el humo que impregno.

Este cuento se acaba
Ya todo se ha descifrado,
El escritor no importa, lo que importa es lo que escribe,
La muerte es un hecho, pero las puertas están cerradas.

Perseverancia
Autor: Josue Ismael Proaño Arroyo


Mi corazón y espíritu yacen encerrados,
Mi fuerza se desvanece al igual que mi canto,
Lágrimas de dolor de mis ojos brotan
Las palabras que susurro se apagan
Mi mente está acabada,
Mi juicio igual que el aire empiezan a faltar,
Empiezo a ver mi vida ante mis ojos pasar,
Tumbado en este sitio sombrío,
Solo siento frío…
Este se propaga hasta mi ser
Acaba con mi sed de crecer,
Apaga el fuego de mis sueños,
Pero aquí no quiero perecer
Mi alma empieza a rebozar
Fuerza como fuego empieza en mí a quemar
¡Mi carácter nunca caerá!,
Caminaré hasta mis metas alcanzar
Mis sueños se alzarán junto al alba
Y mi perseverancia se verá intacta,
Caminaré y atravesaré los obstáculos que hagan falta,
Ya que mi mirada nunca volverá a estar agachada.

Poder de una mujer.


Al parecer es únicamente correcto ser una imagen perfecta, completamente definida, sumamente adecuada y callada. No aceptaba que una figura de la belleza pura, tendría que tener complejos sobre lo que era extraordinario, imprescindible o aceptado. Llegue a contemplar variedades de inspiraciones, las admiré de manera alucinante. Me enamoré de cada pieza que encajaba divinamente en cada majestuoso talismán. Concebí abstractas imperfecciones; unas llenas de magia y otras un poco apagadas, unas sin creer en sí mismas, pero magnificas. A la final solo eran tachadas, marginadas o apartadas, por no adquirir erróneamente la idea de dama. Como si fuera necesario llevar toda una decencia, como si fuera correcto tener las medidas exactas de un cuerpo, como si el ser rebelde quita lo educada, como si mostrar el cuerpo eliminaba lo santa. Si es que se esconde, opina o si-quiera trata de plasmarme de modo cautivador; es asqueroso, repúgnate o siquiera un poco buen visto. El poder de una mujer es real, ya que la verdadera belleza que debería ser admiraba es la que llevamos muy dentro de nuestra piel, la que nos distingue como guerreras, luchadoras. No la que nos aparta por los rasgos encontrados en aquella bandana. Somos el arte de buscar en sí mismas más que un perfecto ideal, más que un aceptar extraño.

DIME
Autor: Anthony Siavichay


Dime que pintura de da Vinci
se compara con la belleza de una mujer,
dime que composición de Stravinski
se compara con la melodía cálida de su voz.

Dime que escultura de Miguel Ángel
se compara con las curvas de su piel,
dime que libro de Charles Bukowski
se compara con sus pensamientos de lujuria.

Dime que sería de la mitología
sin la sensualidad de Afrodita y Atenea,
dime que sería del hombre
sin ti célebre mujer.

Existo
Autora: Mikaela Arroyo


Estoy presa,
resignada a tus ojos,
a tu sombría, presencia;
luz del vacío.

Toco, no siento;
siento, …no toco:
miro y no estás…
¡por fin existo!.

¿Todo cambia?
¡Cambio yo!
Un cristal me embriaga en tus recuerdos;
me escapo de ti,
pero no vuelvo….

Mándame una carta,
mírame el alma,
niégame tu pertenencia
y búscame en la otra vida.

Dolor
Autora: Arantxa Guzmán

Dolor que guardaba dentro de mi alma,
La melancolía es mi nueva aliada.
Mi sufrimiento es alma desalmada.
La depresión es mi nueva calma.

El dolor de mencionar un “lo siento”
Me consumía y me dolía y me desalmaba
Lo que llevó a la muerte de mi alma.
La vida, el dolor, decepción lo presiento.

La melancolía me daba la vida,
A la vez ocasionaba la muerte,
Al ser su única expresión dolida.

La depresión, el dolor, la decepción.
Son lo que dejaron sus recuerdos.
Mientras la decepción era mi canción.

Mujer
Autora: Arantxa Guzmán

Luz naciente en el alba
Esplendor en la mañana
Rosa, floreciente en plena sociedad
¡Su esencia rota cuál cristal!.

Revolucionario pensar
Que roba miradas sin más,
Y al hablar cual suspirar
Mata con sólo mirar.

Ser… que al hablar
La desean escuchar,
Pero por su identidad…
La tratan con desigualdad.

¿Dejará una huella en la sociedad?
¿Mostrará alguien piedad?
¿Será alguien capaz de ver tras su frágil cristal?
…………………………………….

POR UN NUEVO MUNDO
Autora: Tiffany Vidal


‘’Vimos al mundo apagarse poco a poco y a las personas alejarse lentamente. De un momento a otro nos dimos cuenta de que perdimos algo que nunca dimos valor: La Libertad. Ahora es cuando reflexionamos cuál es el verdadero valor de la vida. Ahora es cuando apreciamos verdaderamente aquel abrazo que nos llenaba de fuerzas y aquella compañía que nos consolaba. Las risas de los niños, las salidas de los jóvenes y las reuniones familiares ya no existen. Estamos viviendo en un mundo de miedo donde cada día somos menos. Estamos metidos en un juego de muchos riesgos que desafía a la vida. Cada día se lucha sin apagar la última gota de fe que nos queda. Las noches se vuelven cada vez más frías y sentimos la esperanza como se siente la luna, observamos su luz a lo lejos de nosotros, pero en el fondo estamos seguros de poder alcanzarla. Pero no por esto la vida deja de ser bella. Acuérdate que cada situación tiene su propósito. La vida te enseña a conseguir la felicidad atravesando desiertos, no paraísos. No nos enseña solo a ganar sino también a perder. Es verdad que todo lo malo pasará y será un recuerdo algún día, pero no olvides que lo aprendido está en el pasado junto a los miedos que dejaste. El propósito de esta situación no es ver a cada persona levantar una parte del mundo sino ver a cada persona construyendo una parte de un nuevo mundo.’’

QUIERO
Autora: Corazón


¡Quiero abrazar mi vida!
Como si hoy, llegara al final
Dejar de ser sobreviviente,
Relajar mis sueños y liberar
Mi mente.

¡Quiero disfrutar mi vida!
Al contemplar en el cielo,
Las inmensurables maravillas
Que encierra el universo,
Encontrar lo bello, lo inalcanzable,
En las cosas más humildes de la vida.

¡Quiero pasear por las calles!
De mi encantadora ciudad,
Cruzar radiante los paisajes
Con destino a la felicidad,
Y abolir el miedo inexplicable
Que vive en mí, y en todo mi ser,
Con la experiencia de un nuevo amanecer.

¡Quiero correr en los parques!
Como lo hacía con mamá,
Acudir a una fiesta y bailar,
Donde el chaperón sea mi papá.

¡Quiero vivir en libertad!
Que los encierros y protocolos
No existan,
Que la vida vuelva a mí,
Como el amor vuelve a sus recuerdos
De felicidad y dicha.

¡Quiero felicidad para el mundo!
Aunque parezca imposible,
Quiero que todos juntos,
Derrotemos los temores,
Y los hagamos invisibles
Para olvidar, y ser mejores.

¡Quiero que conozcan mi elegía!
Que la penumbra se transforme
En armonía,
Y que pueda vivir día a día,
En la fe, la esperanza y la LUZ.

Relatos de una ventana al anochecer
Autora: Martina Jara


La recuerdo tan insistente y llena de color.
Mírala ahora escribiendo a las 3 de la mañana
y a veces, rogando no despertar.
Solo quiere eliminar sus marcas de dolor.
Mirarse al espejo y volver a comer sin miedo.
Ruega en la madrugada no vomitar su desesperación,
que sus padres sean héroes y no parte de la desilusión.
Quiere escribir,
cantar tranquila,
pero en cada palabra se derrama una lágrima.
Quiere volver a creer,
recuperar su esperanza.
Quiere dejar de ver sangre,
dejar de medirse la panza.
Quiere sentirse segura y poder llamar hogar a su casa.
Quiere volverse a encontrar,
dejar de llorar.

SIMPLE ILUSIÓN
Autora: María Viviana Pintado Espinoza


El rechinar de tus pasos
la dulce melodía que sale de tus labios
y el brillo de tus ojos
me han enloquecido por completo.
Cada día, hora, minuto, segundo, pienso en ti
el por qué, creo que lo sé
pero, como es posible, no lo sé
mira que yo decía, enamorarme jamás.
Que primero por mis sueños he de luchar
pero ahora aquí estoy, siguiendo tu caminar
al compás de tus pasos, trato de andar
tu mano quiero sujetar y junto a ella toda la vida estar
pero mi filosofía me dice
esto es una ilusión nada más, tenía que llegar
no te aferres tanto, que el tiempo todo lo dirá.

Soledad

Soliloquio
Autora: Sofía Iglesias


Si vamos a hablar con sinceridad, sí, es verdad señor, de amor no se muere… es aún más complicado. Se vive con ausencia de vida. Parece ilógico, pero le puedo asegurar que usted se convierte en un muerto en vida, busca diariamente oportunidades para olvidar o para volver. ¿Quién podría saber? Los recuerdos llegan sin invitación alguna, en cada paso que recorre por la ciudad y en cada canción que intenta escuchar. Usted dirá: lo estúpido parecería de extrema necesidad y lo vital, una tan simple banalidad. Por lo tanto, entienda usted que si de amor no se muere, se vive y es aún más complicado, pues la muerte resulta instantánea y básica, pero la vida… la vida es una caja de enigmas por resolver. La vida es un constante emprender. La vida es… bueno, no necesito explicar más pues usted ya la conoce, mi señor.